Domingo en Metepec y Toluca
La primera vez que mi esposa y yo pusimos un pie en Metepec (bueno, para ser precisos pusimos los dos) fue después de rodar en carretera, regresando en coche desde Valle de Bravo con una escala para comer en un Vip’s. El motivo de ese viaje consistió en servir de acompañantes a Caro que quería tomar fotos de campanarios notables.
Metepec es un municipio conurbado a Toluca. Toluca, a su vez, es la capital del Estado de México y una ciudad que está entre los primeros lugares de mi lista de capitales estatales perturbadoras. Para diferenciarse de sus vecinos toluqueños, los metepecos han conservado en el centro del municipio una arquitectura tradicional, limpia, de casas albeantes y chaparras, con marcos de puertas y ventanas pintadas de rosa lo mismo que la parte inferior de las paredes exteriores. No todo el centro del municipio está pintado así pero si la mayoría. Calles y banquetas están adoquinadas y los nombres de las vialidades están señalados con piezas artesanales producidas en el municipio y que a más de 10 pasos sólo son legibles para los que viven ahí.
Esa primera ocasión, visitamos la capilla del Calvario, que está arriba de un cerro y por eso se llama así y la iglesia de San Juan que está a cien pasos y que tiene un aspecto monumental y vetusto. Desde las alturas de la capilla del Calvario se puede contemplar el valle y la nata de smog de Toluca. Mientras bajaba de la capilla reflexioné que quizá la construyeron para aquellos creyentes que quieran demostrar su fe encomendándose a diosito para no caerse de cabeza por las escaleras empinadas. Esa ocasión, también caminamos por la plaza Juarez y nos asomamos al bar 2 de abril, antes de irnos.
La segunda vez que mi esposa y yo visitamos Metepec se debió a una “discusión” que sostuve en twitter sobre panaderías defeñas que luego devino en calidades de chocolates y culminó con la afirmación indiscutible de que los chocolates Costanzo de San Luis Potosí no tienen rival por estas latitudes.
Hay una sucursal en Metepec – me tuiteó Andrea que lleva viviendo más de un lustro en Toluca.
Babeé y acordamos vernos una mañana dominguera en el centro de Metepec para llenar nuestras alforjas con chocolates de Costanzo.
Ese domingo mi esposa y yo salimos temprano de chilangolandia por Constituyentes y media hora más tarde estábamos estacionándonos en la Marquesa para desayunar. Un grupo de mujeres se afanaban en servir caldos de médula, de hongos, quesadillas y jugos a una concurrencia nutrida. Cuando terminamos de comer la dueña nos asaltó con una sonrisa en la boca, nosotros nos dejamos y proseguimos nuestro camino, jurando no volver a pararnos ahí más que en caso de inanición inminente.
Circulamos por el paseo Tollocan y después de unas pocas vueltas estábamos frente al Bar 2 de Abril en el centro de Metepec.
Era temprano, el 2 de abril estaba cerrado a esa hora y no pude probar las bebidas por las que es famoso. Caminamos por la plaza Juárez y contemplamos la fuente que tiene una escultura de una sirena.
- ¿Qué hace una sirena aquí? - preguntó mi esposa.
Me encogí de hombros y regresamos al punto de reunión. Mientras esperábamos nos dimos cuenta que a la sombra hacía frío y bajo el sol nos achicharrábamos.
Llegó Andrea acompañada de su marido y su bebé y nos llevaron a recorrer las tiendas de artesanías metepecas. La presencia de la criatura sirvió para comprobar que llevar a un bebé en carreola por las banquetas de Metepec es una experiencia fatigosa para los padres y estremecedora para el bebé.
Entramos a una tienda y vimos una réplica muy bella en miniatura de la sirena que adorna la fuente de la Plaza Juarez. Andrea nos contó la versión corta de la leyenda de la Tlanchana que es un ser mitológico al que los lugareños de la antigüedad (Metepec antes tenía una laguna) le atribuían su bonanza. Yo me acordé de la población lovecraftiana de Innsmouth y me imaginé a los metepecos con boca de pescado.
En las tiendas de artesanías las piezas que más me gustaron a mí fueron los árboles de la vida que son las tradicionales de ese centro artesanal. También hacen jarrones, cazuelas, soles, lunas, pescados (Andrea me contó que tiene una pared repleta de esos), macetas, platos, hongos y flores. Hasta una trajinera vimos. También venden figuras de temporada, en esta ocasión había santacloses, muñecos de nieve, renos y borregos. Al levantar uno de esos ví una etiqueta que decía “Hecho en China”. De lo cual concluyo que hay artesanía local e importada.
Nota para el que no sepa qué es un árbol de la vida: Los árboles de la vida son unas piezas que simulan, adivinaron, a un árbol. En las ramas de árbol se suelen colocar figuras provenientes de algún cuento de la biblia, en particular del génesis. También hay árboles de la vida hechos con puras calaveras y esqueletos (esos son mis favoritos), con sirenas (como la Tlanchana) o con algún otro motivo no bíblico.
Andrea nos señaló una tienda de conservas y entramos. Salí cargando una bolsa repleta de higos en conserva y salsas.
Más tarde Andrea y cia nos guiaron a una plaza comercial fuera del centro de Metepec. Íbamos a nuestro objetivo principal del paseo: los chocolates Costanzo. Cuando me bajé del coche en el estacionamiento de la plaza contemplé, a lo lejos, un edificio horrible que domina el horizonte metepequense.
- ¿Qué es ese edificio? – pregunté esperando que me dijeran que era la penitenciaría estatal.
- Es un hotel de construcción eterna que funciona de lavadero de dinero – me platicó el esposo de Andrea.
En la plaza comercial no encontramos la sucursal de Costanzo. Preguntamos y nos dijeron que se habían ido con sus chivas a otro lado. Después de maldecir los paladares antichocolateros de los nativos tuve que conformarme con un chocolate de la vaquita.
Acordamos entonces ir a conocer el Museo Modelo de Ciencia e Industria.
El MUMCI es un museo del Grupo Modelo y el Grupo Modelo es una empresa que se dedica a hacer cervezas. Me imagino que el génesis del museo partió de una reflexión como la siguiente; “¿porqué este edificio que tenemos abandonado en el centro de Toluca no lo usamos de autobombo y de paso lo convertimos en un proyecto de interés social?“
El edificio data de la segunda mitad del siglo XIX y albergaba originalmente una cervecería que manufacturaba, entre otras, la cerveza Toluca, la bisabuela de la actual Victoria. El Grupo Modelo compró la cervecería allá por los treintas, hizo más cerveza, luego se llevó su música a otro lado y dejó al edificio caer en decadencia, hasta que resolvió convertirlo en un anuncio del grupo disfrazado de museo.
El museo cuenta con sala IMAX y dos grandes alas de exposiciones. En una, se exponen en 3 pisos, los intríngulis tecnológicos de la industria cervecera con una museografía primermundista pero que no logró conservar por mucho rato ni el interés de Andrea, ni el de mi esposa ni el mío, y eso que soy gran fan de la divulgación científica. El día que las autoridades del museo comprendan que esa exposición se disfruta más si uno va abrazado a una chela, me la echo completa.
La otra parte del museo es más histórica y mucho más interesante. Por un lado cuenta la historia de Grupo Modelo y por otro cuenta la historia de la Compañia Toluca y México y de la región. Por ejemplo, ahí aprendí que el nombre Toluca proviene del vocablo Tollocan que quiere decir “Lugar donde se adora al dios Tolo”. La exposición no aclaraba cuál era la especialidad del dios Tolo, yo supongo que ha de haber sido el dios de lo imponderable.
Una de las virtudes del MUMCI es que le dan al visitante un boleto con el que se puede entrar a la hora que a uno se le pegue la gana durante el día el número de veces que quiera. Uno de los defectos del museo (aparte del que ya mencioné en su ala de tecnología) es que hay que hacer corajes con los lectores de códigos de barra de los torniquetes.
- Estamos cerca del Cosmovitral – me contaron. En lugar de ir para allá fuimos a quitarnos el hambre que ya nos tenía medio mareados.
Antes de salir del museo leí unas líneas de Manuel Gutierrez Najera sobre el aspecto de Toluca. Van así:
“… llegamos y desde luego nos hechiza el aspecto de la ciudad. No es monumental, no es arcaica, es joven. Tiene la frescura, la sonriente mocedad de una muchacha que sabe ataviarse … “, etcétera.
Eso quizá fuera cierto a finales del s. XIX, cuando se emprendieron las obras urbanas que tan hechizado dejaron a Gutierrez Najera. En la actualidad, más que belleza de quinceañera, yo percibo en Toluca una belleza similar a la de la colonia San Rafael de la ciudad de México.
Comimos en un restaurante céntrico que se llama Hidalgo de menú variado y de precios razonables. No obstante la calidad, a mí se me antojó, para la próxima vez, echarme una rebanadota de pizza de a 10 pesos de un changarro vecino ante el cual había permanentemente una pequeña multitud.
En el restaurante nos anocheció. Cuando regresamos a donde dejamos estacionados los patasdehule agradecimos el paseo y nos despedimos de Andrea y su familia con el alivio que da la perspectiva de llegar a casa a tirarse en la cama.
Bonus info: Me comentan que unos notables de la región de apellido Miled tienen, entre otros changarros, una radiodifusora. Una fuente de diversión para el visitante consiste en escuchar por 98.9 de FM al Profesor, una estrella de cuarta magnitud de la radio local, que desface entuertos con grandes aspavientos.
Más escritos de: Controlzape
Más de lo mismoOtra crónica en: Lo que no sabía de Querétaro

















Yo vivía en Toluca.
Recuerdo que los Miled también estaban construyendo una plaza cuando llegue. Siete años después que me fui, no la habían terminado. Creo que habíua toda una historia de hermanos matandose y cosas así, muy a así como drama de dinastías europeas peleandose por el trono.
Claro, hace años que ni he pasado por por Toluca, menos Metepec.
Está bueno, pero nos faltó un recorrido por el centro para mayor impacto, jajaja.
Saludos a la Lupe y fue un placer.
Está muy buena tu crónica, llevo viviendo varios años en Metepec y nunca he ido a comer a ningún restaurante del centro de Toluca, espero que hayas probado los mosquitos y el chorizo.
Curiosa coincidencia. Hace apenas dos semanas me anduve paseando por el centro de Metepec. Por poco y nos topamos, se podría decir. No sé por qué la vez anterior que pasée por ahí no me tocó ver árboles de la vida, pero ahora sí hubo muchos. Yo encantado con ellos, excepto por el precio, porque par llevarte uno que valga la pena hay que gastar al menos entre 3,000 y 6,000 pesos. Existen también las versiones económicas, pero no se les comparan.
No estoy en posición de recomendarte buenos chocolates mexicanos, ya que los Constanzo no los he probado, y los que puede uno encontrar en tiendas, todos son demasiado dulces y con demasiado sabor a vainilla. Como premio de consolación te puedo recomendar los suizos Lindt, que puedes encontrar en lugares como Wal Mart y Soriana, Sangrons y Liverpool, a unos 50 pesos la tablilla de 100 gramos. Mis favoritos son los amargos Excellence con 70% de cacao. Para mí tienen el equilibrio exacto de dulzura y chocolatosidad, los de 60 p’abajo me parecen demasiado dulces, y a los de 80 p’arriba les falta dulzura (comerte el de 95 es como comer cocoa en polvo). Más económico, aunque bastante respetable es el nuevo amargo Hershey’s ‘Dark’, que con 60% de cacao está para mi ligeramente pasado de dulzura. Deja consulto con una amiga que es chocohólica a ver qué productos nacionales están recomendable.
Un plus de los chocolates de 70% o más de cacao es que te dan un golpanazo de cafeína bastante agradable y estimulante, como tomarte dos o tres espressos.
Chocolates muy ricos en el DF los de D’Vicar, es una chocolatería de coyoacán en Presidente Carranza No. 171(Entre Tres Cruces y Reforma)
Garañona! Esa es la bebida magica del 2 de abril!
En realidad yo buscaba en internet alguna información sobre una tienda de chocolates costanzo que descubrí este fin de semana pasado aquí en Toluca cerca de CU, sobre Carranza. Desafortunadamente estaba cerrado al momento de mi encuentro con ella, pero ya ando planeando darme una vuelta para ir por una dotación de tornillos, cerezas con chocolate y ver si aquí tienen el chocolate de café que no se me hizo conseguir en mi reciente visita a SLP.
Saludos!
Si deseas la ubicación exacta con gusto te la haré llegar.
Si puedes poner en un comment de este post la dirección de Costanzo en Toluca, Gustavo, te lo agradeceremos mucho mi dentista y yo.
Claro que sí, la dirección es Av. Venustiano Carranza #2305, Col. Morelos, C.P. 50120. Aunque en la tarjeta dice dice que es la Colonia Federal.
Acabo de poner un mapa con la ubicación exacta en mi blog personal para facilitar su ubicación: http://gualberi.blogspot.com/2010/01/chocolates-costanzo-en-toluca.html
Saludos!
Hola, pues para comentarles que me encontré una tienda de Costanzo en Metepec, muy cerca de la iglesia del calvario, la dirección es calle Ignacio Zaragoza entre Ignacio Comonfort e Ignacio Manuel Altamirano, junto a la Capilla del Espíritu Santo.
Y he puesto un mapa en mi blog para facilitar su ubicación, pero con la dirección creo que será más que suficiente.
Hola, te recomiendo comer en Metepec en la Casa de la Troje. Está en el centro. Una casa de 200 años con alta cocina mexicana. Saludos
Yo vivo en Toluca aunque la mayor parte de mi vida la he pasado en Metepec, y aqui te voy a dar algunos “datos curiosos” que he encontrado acerca de Metepec.(otro día te daré algunos de la ciudad de Toluca)
Metepec antes era un lago que con el tiempo se seco y entre los antiguos habitantes de lugar (los Maztlatzincas) hablaban de una mujer que habitaba el lugar y era dueña de todo lo que habitaba en el lago. A las sirenas mexicanas se les conoce como Tlanchana, se cuenta que la de Metepec andaba siempre en busca de un esposo(pero esa es otra historia).
Con respecto al arból de la vida, se creó para enseñar a los habitantes historias biblicas. Una leyenda dice que uno de los friles fundadores del pueblo y que adoptó al arból como metodo de enseñanza, murió una noche de lluvia. Al abrirse las puertas del templo donde vivia (uno amarillo lateral al calvario) el viento {ehecatl} se disgustó y tiró el árbol. De los restos se hizo uno con figuras propias de la muerte y se le llamo obviamente arból de la muerte.
De seguro también te habrás dado cuenta que hay demasiadas iglesias que roden el cerro. Al parecer el cerro no es cerro, sino una ciudad prehispanica oculta por la lava del Xicontecatl. Hay muchas leyendas al rededor de este cerro. Pero no se si te interesen, por lo pronto te dejo con eso.
(Genial tu blog) Felicidades
Adios
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