El centro histórico de Cuernavaca
Cuando conocí el centro de Cuernavaca hace 27 años mi reacción fue “qué ondulado está esto”. Iba montado en el coche familiar, no había tráfico y el centro lo recorrimos en una exhalación, como en carrito de montaña rusa.
Ahora ya no se puede hacer eso. El centro de Cuernavaca sigue ondulado pues está fundado entre profundas barrancas, circunstancia a la que los entendidos atribuyen el perenne clima templado de la región, sin embargo, los lugareños han saturado con patasdehule motorizados las sinuosas y estrechas calles del centro, por lo que la velocidad más vertiginosa que uno alcanza en esa zona es 12 kms/hr.
Para llegar desde la ciudad de México hay que subirse a un camión Pullman en la terminal de autobuses de Taxqueña y un poco más de una hora después, a cambio de 75 varos, se arriba a la terminal del centro de Cuernavaca. Al bajar, además de un clima mucho más cálido que el de la cd de México, uno se va a encontrar una calle recién pavimentada y flanqueada de caserones pintados de colores,
Esta uno ante una sección del centro histórico que el gobierno del estado de Morelos ha destinado para obnubilar al visitante a su capital y hacerlo creer que acaba de llegar al paraíso.
Hay que internarse por la calle de las casas pintadas de colores. A media calle, en la acera del lado izquierdo hay una casa colorada conocida como la casa de la torre, pues tiene una torre. Este es otro ejemplo de nomenclatura genial mexicana. La casa antiguamente era parte de la mole de lo que actualmente es la catedral y alberga la fundación Brady cuya única función es preservar y presumir la casona en la que vivía un gringo viajero, Robert Brady, que llenó las paredes de su casa con objetos de todo tipo que se encontraba en sus viajes. Yo creo que nomás le faltó incluir a un pigmeo disecado en alguno de los baños. El resultado es una decoración abigarrante pero que vale la pena ver. El único pero que le veo es que la fundación cobra la entrada inclusive en domingo.
Saliendo de la casa Brady hay que ir al otro extremo de la calle y al llegar a la esquina, dar vuelta a la izquierda, hacia arriba. A unos pasos está la entrada al atrio de la catedral. Al fondo hay un edificio de paredes altas, gruesas y mohosas que parece vivienda de criatura primigenia de Lovecraft, es la catedral de la Asunción. En el atrio hay dos iglesias adicionales menos vetustas y más pintadas. Si uno va al pie de la torre de la catedral, se va a encontrar una plaquita con el rombito de la UNESCO que reconoce el edificio como patrimonio de la humanidad. En este caso el patrimonio que uno contempla es una parte de 13 de conventos y misiones que adoradores de lo sobrenatural de hace siglos construyeron alrededor de las faldas del Popocatepetl.
A un costado de la catedral atravezando una de las avenida más estrechas que conozco (Morelos se llama) está la entrada a una de las joyitas del Instituto de Cultura de Morelos y de la ciudad. el jardín Borda. El sr José de la Borda era un español industrioso que contruyó en el sXVIII una casa vacacional para descansar de la fatiga que le daba explotar mineros en Taxco. Su hijo Manuel heredó la casa y la transformó en jardín botánico y le puso algunas fuentes andaluzas. Yo creo que para no extrañar el terruño paterno.
En la actualidad al jardín Borda se entra a cambio de una tarifa módica (excepto domingos que es gratis y lunes que no abren). Tiene un museo de sitio pitero, un restaurante, salas de exposiciones de obra plástica y también es sitio de conciertos y conferencias. Yo, en mis mocedades, llegué a usar sus pasillos poco transitados como sitio para fajar. La culpa se la achaco yo a los arquitectos de hoteles morelenses, que construyeron unos terroríficos.
La última vez que fui al Borda lo hice con mi hija y contemplamos una exposición de fotografías de villistas vetustos.
Al salir del Borda hay que caminar rumbo al norte por la avenida Morelos, van a encontrarse otra iglesia -cortesía de Don Manuel de la Borda- y al llegar a la esquina un edificio que dice Teatro Morelos pero en el que yo solamente he visto cine. Es lugar de reunión de culturosos cuernavaquitas.
Ahora bien, si lo que acabo de contar fuera parte de un tour y yo fuera el guía, este sería el punto donde le diría a la borregada:
- ¿Qué chingados hacen siguiéndome todavía, tarados? Usen sus patas y vayan a conocer por uds mismos el centro de la ciudad.
Quizá algunos se regresen chillando a sus lugares de origen por mis modos ríspidos y astringentes, pero yo creo que buena parte de los lectores de nolecuentes (la parte que más vale la pena) haría los siguientes descubrimientos:
1. Fuera de las calles de casonas con fachadas recién pintadas, el centro de Cuernavaca es horrible, estruendoso, lleno de vendedores ruidosos, decadente y maravilloso.
2. A un costado del Palacio Municipal hay un kiosco donde se compra el agua de sandía más sabrosa que existe. Mientras le preparan su bebida, uno se puede entretener huyendo de las abejas que pululan los puestos.
3. Frente al kiosco de las aguas hay un edificio que alberga el teatro Ocampo. Los sábados en la noche o los domingos a medio día, si están de suerte, quizá se encuentren alguna de las Orquestas Sinfónicas de los estados ofreciendo un programa que ni en la sala Nezahualcoyotl se van a encontrar.
4. En la Plaza de Armas hay un golem con paliacate. Es una estatua de Morelos. Lo llamo golem porque cuando lo ví por primera vez, hace años, la estatua estaba a un costado del Palacio de Cortés y ahora está del otro lado. En donde estaba pusieron uno de los mercados de artesanías más caros y mal surtidos que hay en el país.
5. El Museo Cuauhnahuac (para escribirlo bien hay que trabajar ahí o hacer una consulta en google) aka Palacio de Cortés es una mole hecha con los remanentes de una pirámide que los antiguos tlahuicas construyeron donde hoy está el palacio. Tiene una museografía que sirve muy bien para sustituir la necedad de visitantes que nomás preguntan “¿y que hay que ver aquí?” por puros bostezos. Lo más notable del acervo del museo consiste en unos murales de Diego Rivera en donde se retrata a un Zapata de bigotes inmensos.
6. La Arena Isabel. Si no han ido a las luchas ahí, no importa qué tanto hayan visitando la Arena Coliseo o la Arena México, su experiencia contemplando el pugilismo cirquero está incompleta.
Bonus info 1: Bajando por el blvd. Juarez (que es una calle que empieza donde tomé la siguiente foto, frente al Palacio de Cortes), a dos cuadras está la Arena Isabel y un poco más adelante, en la acera opuesta, hay una nevería que se llama Helados Virginia. Sirven los helados de aguacate, arroz y elote más sabrosos que he probado (también hay de otros sabores para aquellos con paladares ñoños). Echarse un helado ahí es casi indispensable después de una mañana de caminata por Cuernavaca.
Bonus info 2: Cuando regresen a México, si lo hacen antes de que oscurezca, procuren no quedarse jetones en el camino. Van a ver desde la carretera la cordillera del Tepozteco.
Bonus info 3: ¿Qué comer en Cuernavaca? Recomiendo una curiosidad gastronómica morelense: el taco acorazado. Viene en una tortilla gigantesca con la que el comensal apenas logra envolver una porción generosa de arroz que, a su vez, sirve de cama a algún guisado. Los clásicos son de chile relleno o de torta de papa. Es como el hermano sobredesarrollado de los tacos de guisado de chilangolandia.





















Yo lo que más me acuerdo de Cuernavaca es que hace un calor de la chingada (y para que lo diga yo, que soy de donde en los veranos se sobrepasan los 40 grados a la sombra). Lo que más me gustó de mi última ida fue la vuelta a Tepoztlán. Todavía babeo de acordarme de las quesadillas de chapulines con queso que me comí allí.
Ei, a veces hace calor pero está lejos de llegar a temperaturas como las que se alcanzan en Mérida o cd Obregón.
Y sí, Tepoztlan merece bosta aparte.
Ya tiene un par de anios que no me paro por Cuerna, asi que gracias por la descripcion. Hiciste que recordara cuando vivia ahi…
Esos helados eran el lujo que me daba de vez en cuando en mis epocas de estudiante de secundaria. Ese clima es el que me gusta, caluroso.
Saludos, Héctor.
El español se llamó José de la Borda
Saludotes Abel. Muy cierto, ese era el nombre del constructor del Jardin. Alguna dislexia tengo con los juanes y josés, ahora lo corrijo.
Es la primera vez que veo ” No le cuentes a mi Madre “, las fotos estan muy bien, al verlas recorde mi infancia, mi adolecencia, mi juventud y los primeros anos de mi adultes; yo naci en Cuernavaca y lo digo con mucho orgullo, y digo que seria de este mundo sin esta ciudad??? simplemente no seria el mundo alegre en el que vivimos. Fui acolito en la Catedral por muchos anos, servi en algunas misas con el Sr. Obispo Sergio Mendez Arceo, pero muchas mas con el Sr. Obispo Juan Jesus Posadas Ocampo ( quien fuese despues Arzobispo y Cardenal en Guadalajara, Jal. y a quien visitaria yo una o dos veces por ano alla en Tlaquepaque en la casa arzobispal ), y con el Sr. Obispo Luis Reynoso Cervantes, y un sin numero de sacerdotes tambien. Gracias porque por las fotos he vuelto a ver mi terruno querido al que algun dia volvere, Cuernavaca orgullosamente mundial.
jaja si hace calorr ..pero nada comparado a otras ciudades del pais..jaja n lo mas mminimo…yo soe d cuernavaca..i si qieres calor vete pa mexicali o hermosiillo jaja ahi tambien vivi…
El clima en Cuernavaca es perfecto casi todo el año, y su comida es deliciosa, me gusta mucho estar en esta campirana ciudad !