El panteón de San Fernando
Voy a recomendarles visitar uno de los panteones más notables de la ciudad de México.
Para llegar hay que bajarse de la estación del metro Hidalgo y caminar por la calzada México-Tacuba que en ese tramo se llama Puente de Alvarado hacia el poniente. A dos cuadras de la Iglesia de San Hipólito van a hallar un parque con unos arcos. Al fondo del parque hay una iglesia (si, otra). Y al lado de la iglesia está el panteón.
El parque se llama parque de San Fernando. La iglesia se llama iglesia de San Fernando y el panteón, adivinaron, se llama panteón de San Fernando. Este rincón de la ciudad tiene la virtud de que echa por tierra la idea de que aquí en México somos muy buenos para poner nombres.
Ahora bien, quizá alguno de uds, avezados lectores, se esté preguntando ¿para qué quiero yo visitar un panteón? Voy a responder esa pregunta con un ibargüengoitismo: “para hacer reflexiones amargas e inútiles sobre la caducidad de la vida”.
El panteón de San Fernando no nada más es un osario, también es un museo. Si van en lunes lo van a encontrar cerrado, si van en domingo no les cobran la entrada y si van cualquier otro día de la semana lleven 20 pesos para entrar (puede ser menos pero no recuerdo).
Va una sugerencia: antes de visitar el panteón lean su entrada correspondiente en la wikipedia. Revisen la lista de personajes ilustres que tienen o tuvieron tumba ahí y descubran qué tan oxidada tienen su historia de México.
Ya en el panteón examinen las fechas en las que arribaron los inquilinos menos ilustres. Verán que hay muchas que son de la primera mitad del siglo XIX. En aquellos días había epidemias de cólera en la ciudad y la gente que se moría y que tenía dinero para pagar los costos altísimos de los entierros que hacían los frailes fernandinos, era enterrada ahí.
Revisen las tumbas de personajes históricos. Sirven bien para hacer un recorrido de la historia de México del XIX. La tumba más fastuosa es la de Margarita Maza y Benito Juarez.
Lean los epitafios.
Una de las tumbas tiene una historia que unos consideran de harto amurrr. Yo la considero una preciosa oda a la futilidad. Es la de José María Lafragua (secretario de Relaciones Exteriores en épocas juaristas) y Dolores Escalante. Dicen los enterados que Lafragua, liberal, estaba enamorado de Dolores Escalante, de familia conservadora. Tuvieron amores díficiles. El padre de ella la había comprometido a un señor que no sobrevivió al noviazgo. Lafragua entonces pensó que podría declarar su amor pero ella aceptó a fuerza el compromiso de otro señor que alegaba morirse sin ella. Después de pensarlo un poco Dolores mandó al cuerno al autoproclamado moribundo y aceptó a Lafragua.
Prepararon la boda felices y contentos creyendo que el futuro les sonreía. Entonces hubo una epidemia de cólera y Dolores enfermó y se murió. Lafragua, desconsolado, la enterró en San Fernando. Pasó los siguientes 25 años tristeando y soltero. Cuando se murió, lo enterraron en la misma tumba de su novia.
Los guías suelen rematar esta historia con una tontería sobrenatural: cuentan que en las noches el fantasma de Dolores Escalante se aparece flotando por encima de su tumba.
Yo prefiero mis propias fantasías del panteón de San Fernando. En una, mis descendientes inhuman en el panteón no mis cenizas (esas se las voy a dar a beber en té a los asistentes a mis exequias), sino cincuenta discos duros conteniendo los libros que escribí y jamás me atreví a publicar. La otra fantasía consiste en que contemplo los primeros minutos del apocalipsis zombie cuando estoy de visita en el panteón. Me gusta imaginar al gabinete de Benito Juarez correteando a despavoridos políticos de la actualidad.
El panteón de San Fernando también es excelente para cosechar nombres. Ya sea para bautizar a un hijo o para resolver los problemas de nomenclatura de los personajes de esa novela que llevan años escribiendo.
Hay un pequeño auditorio al aire libre dentro del recinto. Es usado para presentaciones de libros y conferencias y otros eventos. Por ejemplo, las conferencias que el gobierno de la ciudad ha organizado durante este año para celebrar los 150 años de la promulgación de las leyes de la Reforma o el concurso de interpretación del Himno Nacional. Echen un ojo a la página web del panteón para estar atentos a lo que se celebre ahí.
Más escritos de: Controlzape
Más de lo mismoOtra crónica en: Puebleando en el DF – El centro de Tlalpan


















Se te olvido comentar que si pasan por ahi, despues de las 8:00pm tienen un 65% de probabilidad de ser atracados.
¿Por fantasmas? Ay güey! vamos!
Y tantas veces que llegué a pasar por ahí y nunca se me ocurrió que hubiera algo interesante que ver
Ni, modo, la mayoría de las construcciones interesantes de nuestro pasado no tan remoto son iglesias u otro tipo de recinto religioso.
Yo viví por mas de un año a cuadra y media de allí y lo que comenta mezquitic no es del todo cierto. Aunque por la noche -y durante el día- tiene un aspecto muy inseguro, solo es eso.
Y en todo ese año nunca entre. A ver si…
Fluida, concreta, divertida (lo del té hecho con tus cenizas es muy gracioso) y agradable narración, Controlzape. Creo que el hotel que está enfrente también se llama San Fernando. Es un hotel que me quedaba “de paso”… y tuve suerte de que nunca me asaltaran. Coincido con Essex: parece un sitio peligroso, pero aparentemente no lo es tanto.
Gracias por la narración y por las fotos, Héctor.
Martín
La última vez que visité un panteón me quedé con muchas ganas de ir de nuevo y sacar fotos de tanta cosa tan extraña que se ve ahí. Por otro lado, tu narración es muy entretenida, con buenas fotos, ocurrente y se antoja ir al panteón para curiosear.
Excelente recomendación. Para la otra, me armaré un tour por el centro histórico
[...] chillando los juanetes de tanto caminar. Antes de llegar al parque de San Fernando, donde están el panteón y la iglesia del mismo nombre, hagan un alto: se van a encontrar el edificio del Museo de San Carlos. Pueden entrar con la excusa [...]
hola, ya ha pasado tiempo de este articulo, fui este fin y me dieron un reocrrido, anexaron algunas otras historias, hay otro fantasma que no mencionan aqui, y la verdad es que toda mi familia quedo encantada con el panteon, deben de volver a visitarlo.
Coméntalo
Más de lo mismo
No le cuentes a mi madre
Participa
¿Sugerencias, comentarios, quejas? Mándalos a nuestro email.
¡Buscamos autores para de crónicas de viaje!
Artículos Relacionados
La primera vez que mi esposa y yo pusimos un pie en Metepec (bueno, para ser precisos pusimos los dos) fue después de rodar en carretera, regresando...
Sí uds. vienen de visita a la ciudad de México y le dicen a algún chilango que no conozca “Llévame rápido a pasear por la avenida más...
La caminata empieza en la esquina que forman la av Universidad y la calle Francisco Sosa. La estación de metro más cercana para llegar a ese punto...
Si alguna ocasión, avezados lectores, están en la cd. de México, y si tienen el perentorio e ineludible deseo de contemplar a una multitud de...
Recorrido El sábado pasado cumplí 36 años. Mis deformaciones cerebrales y mi doctor impiden que celebre yo como mis coterráneos y...
Publicidad
Páginas
Etiquetas
Alcalá de Henares Alcohol Amsterdam Berlin Buenos Aires carnaval Centro Histórico chilangolandia Colonia comida confusiones Cuernavaca Desfiles fiesta Gente Huesca Jalisco la vida bajo cero Lisboa Madrid Monterrey Montevideo Munich museos NY Oktoberfest Pecados Perugia Procesiones Pueblitos Querétaro reflexiones Rumbo al sur Salzburgo templos e iglesias Tips Toluca Tragadera Vírgenes Zaragoza
WP Cumulus Flash tag cloud by Roy Tanck requires Flash Player 9 or better.
Licencia
Mejor votados
Más comentados
Más vistos