La cosecha de hombres… corrección, de hielo (first glimpse of Alaska).
Disculpen que me brinque los eventos de tal manera. Había prometido cuatro entregas antes de ésta, pero mi tiempo acá ha sido tan caótico, en un buen sentido, que no tuve tiempo de redactar la tetralogía completa.
Ojalá puedan entender la maravilla que es volver a un lugar tan añorado y descubrir que casi nada ha cambiado. A excepción de la partida de una querida persona, Tula la fotógrafa de las competencias, todos siguen iguales. Sólo los más jóvenes muestran cambios físicos, como Andy, quien ya no parece un niño, más bien está en esa rara etapa de transición. Y An Zhe, que tiene el cabello mucho más largo. Además James dejó la etapa incómoda y ya parece un hombre, muy guapo por cierto.

Llegar a un nuevo aeropuerto me desconcertó. Todo está tan cambiado, más sofisticado, se nota la entrada de dinero a Fairbanks. De hecho creí que me había quedado profundamente dormida y había aterrizado en Borroughs, la siguiente parada del avión en el que iba. Sin embargo, al escuchar mi nombre a lo lejos y ver a mi amiga Stacy, me devolvió al primer día que pasé aquí.
Descubrir que el parque sigue igual, con las mismas personas trabajando en él y con el mismo ritmo de vida, fue revitalizante en vez de aburrido. Los chinos aún se sorprenden cuando los saludo en su idioma y todos siguen fumando como locos, como yo.



No parece que haya pasado un año completo desde la última vez que estuve aquí. Ahí sigue el rack de los guantes, las fotografías en la pared, el comedor de visitantes y el de escultores. Inmediatamente me puse a trabajar. Nah, mentira. Primero fui a Gallo’s, a comer “mexican food” (necios somos los que creemos que encontraremos lo mismo que en el hogar, sin embargo sus huevos rancheros no tienen madre).
Llamar a casa me puso nostálgica, pero ¡hey!, era mi primer día acá, no podía ponerme nostálgica tan pronto.
El Comfort Inn también sigue igual, con su alberca pecera, sus alfombras mullidas y sus recámaras de dos camas queen size, perfectas para dormir sola, pero más que cómodas para dormir acompañada. Ahora comparto habitación con la misma Gerlee del año pasado, la traductora de los mongoles, quien también terminó como escultora y ha vuelto este año. Desde nuestra habitación, se ve un amanecer espectacular y también una muestra de la fauna local. Una bella señora alce nos visita, ¿o será que este es su territorio y nosotras la estamos invadiendo a ella? Es preciosa, pero no es Bambi, por supuesto. Ella no te mirará con ojos tiernos, si te mira y tira las orejas para atrás, es hora de correr por tu vida.

Uno de mis primeros trabajos fue la “cosecha” de hielo. Intenso y cansado, pues hay que jalar el hielo con unos arpones larguísimos y pesados. – ¿Pero qué es la cosecha de hielo? – se han de preguntar. Pues acá el hielo no se hace “a mano”. Lo hace mami naturaleza y es una belleza como todo lo que hace. El hielo se extrae de un estanque al fondo del parque. Se cortan piezas casi idénticas y luego se sacan con un tractor. PERO, hay que acomodar las piezas de manera que el tractor las alcance. Ahí es donde entré yo, con mi largo arpón y mis bellos y torneados brazos.


Así, los escultores tienen bellos bloques de hielo de los que salen aún más bellas, pero efímeras, esculturas.
-Intermedio comercial-
Aquí, los escultores bebemos Alaskan Amber, aunque la servilleta diga lo contrario.

DATO IMPORTANTE, PARA LA SUPERVIVENCIA EN ALASKA: ¿Cómo se enfrían las cervezas? Rápido y sencillo. Paso 1: conseguir un recipiente lo bastante grande para albergar por lo menos un 12pack. Paso 2: Tomar una pala. Paso 3: Salir de casa, unos cuantos pasos son suficientes. Paso 4: Con la pala, llenar el recipiende de nieve fresca, la de más arribita, por supuesto. Paso 5: Insertar las cervezas en la nieve. Esperar no mucho y beber.

Más escritos de: P. Brux
Más de lo mismoOtra crónica en: Noches de Lisboa











Por que no se ven las fotos??!!! Han de ser fantásticas.
Buen post.
Hace muchos años yo era mesero en tequisquiapan, servíamos un banquete en los jardines del hotel y hacía un frio de la chingada -para los mexicans, tu sabes, 0 grados es de la chingada-
Tu tip de supervivencia me recordó ese día. Servíamos la cerveza a temperatura ambiente.
Salu2,
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