Más Chapultepec
Viernes, a la hora de la comida. Quiero aprovechar mi hora de comida de la chamba para internarme en Chapultepec y me apersono en un puesto de préstamos de bicicletas que está entre la Diana y la Puerta de los Leones, sobre Reforma, en la acera sur. La que atiende me pregunta con modos de cobrador de la extinta Compañia de Luz y Fuerza qué quiero. Me aguanto las ganas de decirle que no estoy ahí para contemplarla a ella y le digo que quiero una bicicleta, mientras le extiendo mis dos identificaciones con las que en otra ocasión ya he pedido prestada una bicicleta ahí: mi credencial de IFE y la de la chamba. La que atiende mira mis identificaciones como si lo que le hubiera dado fueran mis heces para que las examinara y me pregunta si no tengo otras. Comprendo que para que me presten una bici tengo que rogar o mostrar un permiso de la secretaría de Gobernación que me acredite como no-ratero-de-bicicletas, no se me da la gana discutir con una mujer tan fea, recojo mis identificaciones y me voy echando resoplidos y con las orejas muy coloradas
Quería pedir una bicicleta para visitar los sitios de interés del siguiente mapa:
En una bosta previa sobre Chapultepec, en donde platicamos de la Fuente de la Templanza, los remanentes del árbol El Sargento, el Hemiciclo del Escuadrón 201 y el Audiorama, abordamos una fracción de lo que tiene para ofrecer la 1era Sección del Bosque de Chapultepec (fracción señalada en el mapita de arriba). Para esta ocasión mi intención consistía en recorrer el lado poniente del cerro y en un principio, pensé que sólo tendría tiempo de hacer ese recorrido si me subía a una bicicleta. Estaba equivocado.
Como en el recorrido anterior de Chapultepec, uno entra por la Puerta de los Leones, camina por la Calzada de la Juventud Heróica y llega al Altar a la Patria, que en este mes luce muy reluciente pues durante los primeros días de septiembre lo pulen para que deslumbre durante las celebraciones de las fiestas patrias y la “gesta heróica” de los que defendieron -y perdieron- el cerro de Chapultepec en la invasión gringa de 1847.
Ahí en lugar de caminar hacia la izquierda del monumento como hicieron en la ocasión previa, van a ir por la derecha, siguiendo a la multitud. Al cabo de unos pasos van a ver el trasero del Museo de Arte Moderno (inaccesible desde esa parte) y se van a internar por un pasillo flanqueado por puestos grises y azules que ofrecen distinta mercancía. Si van a medio día, como hice yo, quizá puesteros los agasajen a gritos.
- A cinco, cinco. Llévelo a cinco.
O a diez. O a veinte. Dependiendo de lo que les estén ofreciendo. Hay bebidas (ninguna alcohólica, ni modo), hay pinturas para ir enmascarado, hay artilugios de bromas de a 20 pesos, hay playeras (de a 50 y 100), hay gente que le toma a uno una foto montado como charro en un caballo de madera, hay dulces, hay botana y hay algodones de azúcar.
Vayan pendientes a su derecha para que no se les pase el primer sitio de interés que recomiendo en este recorrido. El jardín botánico. Deben pasar entre los puestos para alcanzar la acera del lado derecho y luego internarse por un pasillo que los conduce rumbo a Reforma. Después de cruzar por un puente y un río de agua pantanosa estarán en el jardín botánico. Procuren ir antes de las 16:00 que es a la hora que lo cierran. La colección que tiene languidece bajo los rayos del sol y el cuidado de botánicos invisibles que quién sabe a qué horas atenderán el jardín. Lo que más me gusta del jardín botánico es que es un lugar apacible, al que poca gente acude y en el que puede uno descansar sentado a la sombra, a unos pasos de una de las avenidas más transitadas y la preferida de los manifestantes de la ciudad.
Si vienen de un lugar cálido y húmedo y extrañan el clima de su terruño, entren al invernadero. Mientras contemplan alguno de los vitrales que lo adornan disfruten del ambiente sofocante.
Ya que se hayan hartado de estar entre plantas, desanden el camino hasta llegar otra vez al pasillo flanqueado de puestos y continuen caminando hacia el norte. No se espanten si los abordan unos esgrimiendo unos menúes. Les están ofreciendo que vayan al área de comida.
Más adelante por ese mismo pasillo, atravesarán por en medio de los lagos mayor y menor. Si son masoquistas quizá se les antoje alquilar un kayak, un bote de remos o un bote de pedales por una hora y navegar por las aguas de color pepino del lago mayor usando un chaleco salvavidas saturado de sudores ajenos.
Cruzando la división de los dos lagos hay un pasillo solitario y estrecho del lado izquierdo. Se llama la Calzada de los Poetas. Intérnense por ahí. Cada pocos pasos van a encontrar el busto de algún poeta hispanoamericano con algún trozo de su obra y podrán admirar un lado del lago menor.
Al cabo de pocos metros verán una palmera envuelta en hojas de enredadera y al pie, una de las figuras más raras que conozco de El Quijote. El nombre de la obra es Quijote en las nubes y su autor se llama Humberto Peraza.
No es lo único que hay que ver ahí de la obra de Cervantes. Si dan media vuelta verán otro pasillo que remata en un patio guardado por rejas. En el interior hay una fuente y unas bancas forradas de mosaico con escenas de El Quijote. A un lado de la fuente está una escultura diminuta de Sancho Panza y del otro lado una escultura diminuta de El Quijote. Si quieren ver de cerca escenas pintadas en los mosaicos de las bancas ya se chingaron, porque por alguna razón ignota las rejas que resguardan la fuente siempre están cerradas. Quizá necesiten otro permiso de Gobernación que certifique que uds no son terroristas e ir a dejarlo a las oficinas de la dirección del Bosque para que los dejen pasar a ver de cerca la Fuente de El Quijote.
A un costado de la Fuente de El Quijote se van a encontrar una cabaña que se parece a la de Jason Voorhes. Más adelante van a ver el único riachuelo de la 1era Sección de Chapultepec en el que se puede ver el fondo y un prado muy amplio. Diríganse al prado y cuando lleguen a un claro en medio, verán un totem que el pueblo canadiense le regaló a México en un aniversario sesentero de la Independencia.
Salgan del prado por el otro lado y verán una calzada. De un lado culmina en una entrada a los Pinos (no queremos ir por ahí) y el otro lado se pierde a lontananza. Caminen por la calzada que se llama Calzada del Rey por ser un camino que el mísmisimo Nezahualcoyotl usaba hace algunos centenares de años para ir a plantar ahuehuetes a Chapultepec. Después de pocos centenares de metros estarán a las faldas del cerro y en la zona donde está la Casa Colorada, el audiorama y el Sargento que son terrenos conocidos y cercanos al Altar a la Patria por el que pasamos antes.
Tiempo de recorrido caminando: hora y media con todo y descanso en el Jardin Botánico.
Bonus decadente: Una de las razones por las que rifa recorrer el camino que rodea las faldas del cerrro consiste en que a veces uno se puede encontrar con ruinas como la siguiente.
Antes de que se convirtiera en cagadero de ardilla, por esas escaleras quizá andaban señoras y señores de pipa y guante que se iban a pasear los domingos al bosque para quitarse los desconciertos de días muy raros pasados en la capital, como los de la Decena Trágica, por ejemplo.
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Hola Héctor, me parecen muy interesantes tus posts y solo te escribo para comentarte que el motivo por le cual tienen cerrada la fuente del Qujote es porque hace pocos ayeres, esas dos minúsculas estatuas de los personajes de Servantes, fueron robadas, y después de varios años, fueron localizadas y vueltas a colocar en su lugar.
En un principio no estaba enrejada la fuente y uno podía ver las estatuas, pero al parecer alguien le pareció que pudieran sufrir algun daño y desde hace menos de 8 años (según calculo), fueron cerradas las puertas de las rejas, privando a todos los visitantes de Chapultepec, de poder apreciar bien dichas figuras.
Otra cosa que podrias comentar y que me pareció podía haber entrado en el post anterior son los baños de Moctezuma, los cuales se encuentran junto al edificio de cubo que comentaste.
Saludos y nuevamente felicitaciones.
Yo quisiera ver los mosaiquitos del quijote. Ni modo por unos tunantes pagamos quienes no debemos y sólo nos gusta apreciar lo que esta ciudad nos ofrece
Muchas gracias por la info Paco, no sabía yo que habían hurtado las piezas de la fuente.
No he platicado de los baños de Moctezuma porque en los últimos meses cada vez que he ido a verlos están protegidos detrás de paneles de madera con letreros que dicen “en remodelación”.
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