Recorrido alternativo en Coyoacán
La caminata empieza en la esquina que forman la av Universidad y la calle Francisco Sosa. La estación de metro más cercana para llegar a ese punto se llama Miguel Angel de Quevedo.
Ahí uno puede apreciar una capilla diminuta que sólo he visto abierta los sábados a las 8 de la mañana y un puente que pasa sobre un río apestado. Si voltean para la izquierda verán un bello caserón del DIF donde viven encerradas niñas.
No es lo único que hay que ver en esta esquina de Coyoacan. Frente al caserón del DIF hay otro caserón donde a veces uno puede mirar en su entrada a señores paseándose, rapados, malencarados y vistiendo trajes que les quedan chicos; es el uniforme no oficial de exmiembros del Estado Mayor que cuidan a expresidentes. Su presencia indica que en la casa está Miguel de la Madrid Hurtado, un presidente que obtuvo su lugar en la historia por pasar los trabajos posteriores al sismo de 1985 contemplándose las uñas. Yo tengo la sospecha de que cuando está en Coyoacan es para subirse a la azotea de su casa y espiar a las niñas de la casa del DIF.
Hay que caminar por Francisco Sosa y examinar las fachadas de las casas antiguas. Hay quien piensa que muchos de los caserones que se pueden ver ahí fueron construídos en el siglo XVI por los amigos de Hernan Cortes quien fundó en Coyoacan el primer ayuntamiento del altiplano (que ya no existe). Pero lo cierto es que las fachadas más antiguas de la calle son del siglo XVIII. Por ejemplo hay una casa que se llama Casa de Alvarado, en donde vivió en sus últimos días Octavio Paz, a la que los más atolondrados achacan sus paredes al conquistador Pedro de Alvarado. La casa de Alvarado en la actualidad es la Fonoteca Nacional y es un sitio a donde uno puede ir a escuchar al general Lázaro Cárdenas diciendo que no les expropiaba el sol a los representantes de las compañías petroleras para no dejarlos a oscuras.
Frente a la Fonoteca Nacional hay una calle que se llama Salvador Novo, mentada así por que ahí vivía el escritor y cronista del mismo nombre. Aquí conviene relatar la siguiente anécdota. Dice Jorge Ibargüengoitia -que también habitó en Coyoacán- que en una de tantas remodelaciones lamentables del centro de Coyoacán se puso furioso porque habían quitado una palmera que estaba frente a la iglesia. Le dijeron que la habían quitado porque a Salvador Novo le parecía antiestética. Ibargüengoitia escribió: “No contesté lo que debí haber dicho, que Salvador Novo también era antiestético y que nadie le dio de hachazos.”
Hay que caminar por la calle Salvador Novo. No para mirar la casa donde vivia el escritor sino para llegar a la casa en donde se alberga el Museo Nacional de la Acuarela “Alfredo Guati Rojo”. La casa tiene un jardín apacible en donde se puede sentar uno muy a gusto a mirar el paso del aire. A diferencia del acervo de la casa azul de Frida Kahlo, las obras expuestas en el Museo Nacional de la Acuarela fueron pintadas por gente que sí sabía qué estaba haciendo a la hora de agarrar los pinceles. Otra virtud que tiene este museo es que no hay que hacer filas para pagar una tarifa sobrevalorada.
De regreso en Francisco Sosa van a encontrar una plaza que se llama de Santa Catarina. En sus extremos hay una pequeña iglesia y un merendero y un restaurante. En el restaurante se come rico pero caro, en el merendero se come caro y mal y en la iglesia no se come pero si la hallan abierta pueden descansar ahí las tepalhuanas.
Frente a la plaza está la Casa de la Cultura Reyes Heroles en donde hay obras de teatro, exposiciones y talleres donde uno puede aprender a dibujar o a escribir poesía en nahuatl a cambio de razonables cuotas.
Si uno continua por Francisco Sosa notará que las banquetas se ensanchan y que se llenan de gente, comiendo o tomando un café, muy atareada discutiendo cómo arreglar el mundo. Algo están haciendo mal pues yo cada vez que abro el periódico veo al mundo más descompuesto.
En contraesquina de una nevería que se llama Topolinos, a la entrada de una calle cerrada de nombre Reforma, hay una casa que desde la banqueta no se ve que tenga algún chiste. Es la casa donde vivió Jorge Ibargüengoitia. Si se paran ahí esperando que algún efluvio sobrenatural les permita escribir como él, sólo van a perder su tiempo. Mejor consíganse sus libros y leánlos hasta el despedazamiento a ver si algo se les pega.
Francisco Sosa termina frente a una antigua arcada que es el único remanente de la entrada al antiguo atrio del templo de San Juan Bautista. Ahora nomás es una entrada al jardín Centenario y al jardín Hidalgo que están, otra vez, en remodelación. Hay gente a la que le gusta quedarse viendo las artesanías mexicanas hechas en China de los mercachifles que inundan ambos jardines. Como tolero mal la charlatanería y a las multitudes suelo cruzar rápido ambos jardínes.
Del otro lado, a espaldas del templo de San juan Bautista, hay una calle que se llama Caballocalco. En la esquina que hace Caballocalco con la calle Higuera hay un mercado de garnachas. Nomás recomiendo comer ahí cuando no sea fin de semana que está atestado. En la calle siguiente, que se llama Hidalgo está el Museo de Culturas Populares, que se ha convertido en uno de los museos más aburridos del planeta. Si quieren ver los productos de las culturas populares mejor vayan al centro histórico de la ciudad, al Museo de Arte Popular.
Continúen por la calle Caballocalco que se convierte en Allende, hasta la calle de Londres. En el camino se van a encontrar un Jarocho, que es un lugar donde venden café. Si son fanáticos de esa bebida execrable échense uno y si no pues no.
Al llegar a Londres verán la casa azul donde vivía Frida Kahlo. No pierdan su tiempo entrando pues van a arruinar la experiencia del Museo Nacional de la Acuarela y continuen por Londres hacia el oriente, rumbo a División del Norte. La arquitectura de las casas de esa calle no es como la de Francisco Sosa que es más colonial. Verán residencias más modernas, algunas notables y edificios de departamentos.
Cuando arriben a la esquina de Londres y Corina, a una cuadra de la av División del Norte, deténganse. Hay una panadería que se llama Caramel. Entren, compren pan y un sangüiche de prosciutto y cómanselo sentados en la banqueta. Si este recorrido lo hacen temprano, al lado de Caramel pueden desayunar también unos tamales muy sabrosos.
Si este recorrido lo hacen en la tarde del primer domingo del mes, recomiendo que procuren estar a las 18 horas frente al Museo de las Intervenciones, en el antiguo convento de Churubusco. Van a oir gaitas y tamborazos que dan los descendientes de los irlandeses del Batallón de San Patricio que pelearon junto con los mexicanos en la invasión gringa de 1847.
Antes de terminar el recorrido abordando el metro en la estación General Anaya, reflexionen sobre una de las frases más famosas (yo digo que por lo inútil) que se han dicho en la historia de México: “si hubiera parque no estaría ud aquí”, pronunciada por el propio general Anaya cuando le fue exigido por el general Twigg que rindiera sus municiones.
Más escritos de: Controlzape
Más de lo mismoOtra crónica en: Viernes Santo en Querétaro

















Estuvo chido ese recorrido.
De Caramel yo recomiendo los 8’s, el polvorón de almendra y el pastel sacher!!! oooohhhh si! una delicia
Y sólo una aclaración el espectáculo de las gaitas es a las 17 hrs. Y si te gusta mucho lo que tocan los gaiteros su cd se vende en el museo de las intervenciones, yo aún no he comprado el mío pero sí es algo que quiero hacer, ya que el sonido de las gaitas me encanta
Muy buena crónica. Absolutamente controlzapesca.
Tendré que tomar nota para ver si el año que entra finalmente se me hace lanzarme al De Efe. Sólo por curiosidad, ¿el recorrido funciona al revés?
Yo si voy a ir a la casa de Ibargüengoitia pa ver de donde se robaron en canario.
¿Y ahora esa casa que onda?
Excelente crónica
Excelente recorrido! Aparte de ilustrativo, muy en tu estilo. Hace mucho que no visito Coyoacán como se debe. Seguiré tus pasos.
Excelente crónica, solo faltó la foto de la casa de Jorge Ibargúengoitia para estar al 100%. Que onda con esa casa ahorita?
muy buena propuesta control, no pierdes el punch.
solo dos apuntes tal vez inútiles pero en mi recorrido añadiría pasar por un pay de nuez “Coronado” para atragantarme durante el recorrido alternativo.
También añadiría una bomba molotov para depositarla alegremente en la casa azul y finalmente, sobre lo que señalas del dicho del general Anaya, tengo la duda sobre ese dicho ante el general Twiggs, así como de la existencia de los niños héroes ya que en los registros gabachos de la época no se refieren sobre ningún dicho de esa clase ni del supuesto heroismo de algunos cadetes.
saludos
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