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	<title>No le cuentes a mi madre &#187; Alaska</title>
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	<description>Crónicas de viaje</description>
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		<title>La cosecha de hombres&#8230; corrección, de hielo (first glimpse of Alaska).</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2009 00:16:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>P. Brux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alaska]]></category>
		<category><![CDATA[la vida bajo cero]]></category>

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		<description><![CDATA[La vida bajo cero puede ser difícil, pero no cuando le hallas el sabor a lo frío. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_466" class="wp-caption alignleft" style="width: 235px"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2009/03/motoalaska.jpg"><img class="size-medium wp-image-466" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2009/03/motoalaska-225x300.jpg" alt="Primer dia en fairbanks" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Primer dia en fairbanks</p></div>
<p>Disculpen que me brinque los eventos de tal manera. Había prometido cuatro entregas antes de ésta, pero mi tiempo acá ha sido tan caótico, en un buen sentido, que no tuve tiempo de redactar la tetralogía completa.</p>
<p>Ojalá puedan entender la maravilla que es volver a un lugar tan añorado y descubrir que casi nada ha cambiado. A excepción de la partida de una querida persona, Tula la fotógrafa de las competencias, todos siguen iguales. Sólo los más jóvenes muestran cambios físicos, como Andy, quien ya no parece un niño, más bien está en esa rara etapa de transición. Y An Zhe, que tiene el cabello mucho más largo. Además James dejó la etapa incómoda y ya parece un hombre, muy guapo por cierto.</p>
<p><img src="http://img27.imageshack.us/img27/9482/1000708f.jpg" alt="An y yo." width="224" height="168" /></p>
<p>Llegar a un nuevo aeropuerto me desconcertó. Todo está tan cambiado, más sofisticado, se nota la entrada de dinero a Fairbanks. De hecho creí que me había quedado profundamente dormida y había aterrizado en Borroughs, la siguiente parada del avión en el que iba. Sin embargo, al escuchar mi nombre a lo lejos y ver a mi amiga Stacy, me devolvió al primer día que pasé aquí.</p>
<p>Descubrir que el parque sigue igual, con las mismas personas trabajando en él y con el mismo ritmo de vida, fue revitalizante en vez de aburrido. Los chinos aún se sorprenden cuando los saludo en su idioma y todos siguen fumando como locos, como yo.</p>
<p><img src="http://img4.imageshack.us/img4/3329/moto1568.jpg" alt="Colinas de nieve en el estanque." width="470" height="353" /></p>
<p><img src="http://img18.imageshack.us/img18/4002/moto1572.jpg" alt="El sol no calienta en Fairbanks." width="472" height="629" /></p>
<p><img src="http://img10.imageshack.us/img10/429/moto1597.jpg" alt="Mr. An afilando los chisels." width="502" height="669" /></p>
<p>No parece que haya pasado un año completo desde la última vez que estuve aquí. Ahí sigue el rack de los guantes, las fotografías en la pared, el comedor de visitantes y el de escultores. Inmediatamente me puse a trabajar. Nah, mentira. Primero fui a Gallo’s, a comer “mexican food” (necios somos los que creemos que encontraremos lo mismo que en el hogar, sin embargo sus huevos rancheros no tienen madre).</p>
<p>Llamar a casa me puso nostálgica, pero ¡hey!, era mi primer día acá, no podía ponerme nostálgica tan pronto.</p>
<p>El Comfort Inn también sigue igual, con su alberca pecera, sus alfombras mullidas y sus recámaras de dos camas queen size, perfectas para dormir sola, pero más que cómodas para dormir acompañada. Ahora comparto habitación con la misma Gerlee del año pasado, la traductora de los mongoles, quien también terminó como escultora y ha vuelto este año. Desde nuestra habitación, se ve un amanecer espectacular y también una muestra de la fauna local. Una bella señora alce nos visita, ¿o será que este es su territorio y nosotras la estamos invadiendo a ella? Es preciosa, pero no es Bambi, por supuesto. Ella no te mirará con ojos tiernos, si te mira y tira las orejas para atrás, es hora de correr por tu vida.</p>
<p><img src="http://img25.imageshack.us/img25/5121/moto1581.jpg" alt="Alce en mi patio trasero." width="576" height="432" /></p>
<p>Uno de mis primeros trabajos fue la “cosecha” de hielo. Intenso y cansado, pues hay que jalar el hielo con unos arpones larguísimos y pesados. &#8211; ¿Pero qué es la cosecha de hielo? – se han de preguntar. Pues acá el hielo no se hace “a mano&#8221;. Lo hace mami naturaleza y es una belleza como todo lo que hace. El hielo se extrae de un estanque al fondo del parque. Se cortan piezas casi idénticas y luego se sacan con un tractor. PERO, hay que acomodar las piezas de manera que el tractor las alcance. Ahí es donde entré yo, con mi largo arpón y mis bellos y torneados brazos.</p>
<p><img src="http://img14.imageshack.us/img14/8013/1000567.jpg" alt="La cosecha de hielo nunca se acaba." width="512" height="384" /></p>
<p><img src="http://img17.imageshack.us/img17/4168/moto1588.jpg" alt="Bloque de Hielo" width="511" height="681" /></p>
<p>Así, los escultores tienen bellos bloques de hielo de los que salen aún más bellas, pero efímeras, esculturas.</p>
<p>-Intermedio comercial-</p>
<p>Aquí, los escultores bebemos Alaskan Amber, aunque la servilleta diga lo contrario.</p>
<p><img src="http://img27.imageshack.us/img27/2298/moto1563.jpg" alt="Alaskan Amber." width="504" height="672" /></p>
<p>DATO IMPORTANTE, PARA LA SUPERVIVENCIA EN ALASKA: ¿Cómo se enfrían las cervezas? Rápido y sencillo. Paso 1: conseguir un recipiente lo bastante grande para albergar por lo menos un 12pack. Paso 2: Tomar una pala. Paso 3: Salir de casa, unos cuantos pasos son suficientes. Paso 4: Con la pala, llenar el recipiende de nieve fresca, la de más arribita, por supuesto. Paso 5: Insertar las cervezas en la nieve. Esperar no mucho y beber.</p>
<p><img src="http://img5.imageshack.us/img5/6552/moto1674.jpg" alt="Hielera Alaskeña." width="538" height="403" /></p>
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		<title>Life on airports&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Feb 2009 06:48:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>P. Brux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alaska]]></category>
		<category><![CDATA[la vida bajo cero]]></category>

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		<description><![CDATA[Parte esencial de los viajes, son los aeropuertos. Lo confieso: soy una odiadora/amante de los aeropuertos. Comencemos por la primer parte: ¿por qué odio los aeropuertos? Porque las aerolíneas tienden a perder el equipaje, los vuelos tienden a salir a tiempo cuando una va retrasada o tienden a salir retrasados, pero no lo suficiente como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2009/02/aeropuertoalaska.jpg"><img class="aligncenter size-thumbnail wp-image-354" title="Airport" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2009/02/aeropuertoalaska.jpg" alt="Airport" width="180" height="180" /></a></p>
<p>Parte esencial de los viajes, son los aeropuertos. Lo confieso: soy una odiadora/amante de los aeropuertos. Comencemos por la primer parte: ¿por qué odio los aeropuertos? Porque las aerolíneas tienden a perder el equipaje, los vuelos tienden a salir a tiempo cuando una va retrasada o tienden a salir retrasados, pero no lo suficiente como para tomar una siesta.</p>
<p>Mi travesía del jueves/viernes pasado, por ejemplo. Tomé cuatro aviones para llegar a mi destino. Para un total de casi 17 horas de vuelo. MEX-LAX-SEA-ANC-FAI.</p>
<p>Además, pasar migración es un martirio. Ya sea que te toque un agente platicador, que si bien son agradables, te preguntan TODO, o un malencarado, maleducado, desconfiado y encima LATINO que se cree muy &#8220;above you&#8221;, por ser latino pero trabaja para migración. ASSHOLES. Antier me tocó uno de esos. ¿A qué vas, por cuánto tiempo, si vas a la competencia dónde está tu invitación? ENCIMA, me puso sólo tres meses de visita en mi pasaporte. JAJA, claro wey, lo que digas.</p>
<p>Luego viene la interminable espera por el equipaje, cuando por una conexión, uno debe de documentar nuevamente. Ahí es donde el error humano se presenta y las consecuencias son la pérdida de las valiosas pertenencias personales. Eso me pasó en un viaje de pánico de Orlando a Miami. Por andar por las primas&#8230; perdón, las prisas, no me esperé a que mi maleta pasara por los rayos X y terminó perdida en el limbo. Finalmente fue bueno, porque si no hubiera pasado, yo hubiera tenido que pagar sobreequipaje dos veces. Sólo lo hice una vez, así que vivir sin ropa &#8220;normal&#8221; por dos días, no fue nada comparado con pagar 80 malditos dólares por cuatro kilos de más (después de sacarle tres de puro &#8220;chopin&#8221;).</p>
<p>Paréntesis&#8230; (los huéspedes de la habitación sobre mí están dándole duro y sabroso, hasta acá escucho la cabecera golpeando en la pared).</p>
<p>Cuando uno viaja con mil ocho mil conexiones y tiene que cambiar de aviones constantemente, tal vez se tenga que enfrentar con que no hay suficientes salas disponibles y va a tener una que caminar del avión a la terminal. Esto no sería incómodo de no ser por el clima extremo que en algunas zonas de este amplio planeta se experimenta. Pero hay casos en que el aire frío o una ligera nevada chingaquedito, incluso sin nieve, pero con resbaloso hielo en el suelo, extreman la situación.</p>
<p>Yo no sé ustedes, pero a mí me encanta ser esa persona que no se nota que lleva horas viajando. La que va impecablemente arreglada, sin marcas de la almohada, sin la modorra evidente, incluso se da el lujo de ir en tacones&#8230; bueno, eso último ya es exageración, jamás haría un viaje de más de cinco horas en tacones. Bueno, pero me desvié. Como decía, me gusta NO perder el glamour en las pistas. Peinado y maquillajes impolutos, equipaje de mano en completa coordinación con el guardarropa y una sonrisa amplia y cálida. Nada de caras de &#8220;se me va el avión&#8221; o &#8220;me faltan muchas horas de sueño&#8221;.</p>
<p>Incluso cuando tener que dormir en la sala de espera es una necesidad, considero muy personalmente que una no debe perder la calma. Hay gente que se acomoda olímpicamente en el suelo e incluso se saca los zapatos. WTF!! Eso definitivamente no va con el estilo de vida de un viajero. No estoy diciendo que uno debe sacrificar la comodidad. ¿De cuándo acá el suelo es más cómodo que una mullida fila de asientos de vinipiel moderadamente acolchonados? Más bien, la pena hay que quitársela para abusar de estos espacios, subir las piernas y acostarse una, cuando es necesario, a lo largo y ancho de dichos sillones, con la mochila como almohada, de ser posible, hasta que el avión llega.</p>
<p>Cuando una lleva mucha prisa, creyendo que va a perder el vuelo, no se preocupen: tres minutos no harán la diferencia. Una de dos: o el avión se espera 10 o 15 minutos a que el último pasajero llegue (finalmente, SIEMPRE hay un último pasajero, qué más de que una lo sea), llegando &#8220;fashionably late&#8221;; o el avión te deja. Y si te dejó, pues qué chingados, no hay que hacer corajes, uno se arruga. Nomás hay que ver a la asiática esa que hasta en las noticias salió por berrinchuda.</p>
<p>Cuando no hay prisa alguna, lo padre es que uno puede rondar por el aeropuerto. Ya sea salir a fumar un cigarro, pasearse por las tiendas o comer algo, las posibilidades pueden ser infinitas, a menos que vuele uno a horas indecentes, entonces lo más probable es que sólo se encuentre el Starbucks abierto.</p>
<p>¿Lo mejor, si me preguntan? Llegar a destino y encontrar a un amigo esperándote.</p>
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		<title>¿Quieres ir a Alaska conmigo?</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2009 20:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>P. Brux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alaska]]></category>
		<category><![CDATA[la vida bajo cero]]></category>

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		<description><![CDATA[Con esa pregunta empezó la travesía que me enseñó lo que creo (por ahora) que es mi vocación verdadera. ¿Temperaturas bajo cero? ¿Toda la nieve que en tu vida habías visto? Mi imaginación no se acercaba ni tantito a la realidad. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Parte 1 de 4 (Preámbulo a crónica en tiempo real): El Parque.</strong></p>
<p>Conocí a Julio y me fascinó lo que hacía. Esculturas en hielo y &#8220;live action&#8221;, cosa que jamás había visto en México. Así que cuando me preguntó eso dije &#8220;por supuesto&#8221;, sin chistar. ¿Dinero? Se pide prestado. La visa y el pasaporte están a mi nombre. Y la ropa, nada que varias capas no solucionen.</p>
<p>Julio, a quien de ahora en adelante llamaré el Cavernícola, estaba impresionado por mi seguridad. Hey, no cualquier día te ofrecen un viaje con hospedaje y alimentos pagados. El avión era lo de menos, ¡debía aceptar!,  sobre todo, porque yo no conocía la nieve y quería hacerlo.</p>
<p>Me ahorraré los pormenores de un atropelladísimo viaje. Mi primer visión de Alaska fue indescriptible, las palabras se escapan de la mente al intentar siquiera pensar en una descripción. &#8220;Breathtaking&#8221; es el término correcto.</p>
<p>La magnificencia y la inmensidad de los glaciares hacen que te sientas diminuto, así me sentía yo, chiquita chiquita y muy segura en mi avión, volando por encima de kilómetros, tal vez millas, de hielo blanco, inmaculado.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img15.imageshack.us/img15/8365/moto0502jw4.jpg" alt="Glaciares" width="300" height="300" /></p>
<p>Llegar a Anchorage fue una gran decepción. El aeropuerto era gris, no blanco como lo esperaba. Gris cemento, gris asfalto, con rayas amarillas, claramente pintadas sobre él. ¿Y la nieve? Qué importa, total que ni me iba a bajar en este aeropuerto.</p>
<p>Sin embargo, al llegar a Fairbanks, una ligera nevada nos recibió y al aterrizar el avión coleó de una manera tan terrible, que ya no me hizo tanta gracia ver las pistas tapizadas de blanca nieve. JA JA, se reía la madre naturaleza de mí.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img410.imageshack.us/img410/3094/moto0523bt1.jpg" alt="fairbanks airport" width="300" height="300" /></p>
<p>Lo primero que atrapa el frío son los pulmones. Bueno, la nariz y luego los pulmones. Nunca había respirado un aire tan gélido, ni cuando me retaron a echarme toda la caja de Max Air a la boca. Por supuesto, no se siente tan terrible como esos chicles del diablo.</p>
<p>Mis jeans, sudadera y botas de piel no fueron suficientes para combatir el frío. Así que eché mano de la única chamarra disponible (la otra chamarra, más calientita, estaba en la maleta que se había perdido en el viaje&#8230; como de costumbre) y me la calcé antes de salir al estacionamiento.</p>
<p>En un principio, el paisaje era deprimente. Carreteras solitarias con montañas de nieve sucia a los lados. Blanco que no permitía diferenciar una tienda de otra. Pocas tiendas, de hecho. Pocos árboles. Y de pronto cambió. Una civilización acostumbrada al inclemente clima, gente en autos y deslizadores, tiendas abiertas y seguramente calientitas en su interior.</p>
<p>Llegar al parque fue una visión alentadora. Pinos y coníferas pobladas de cuervos negros y ruidosos, enormes aves que no me sacaron los ojos pero sí el corazón. Y los chinos trabajando en impresionantes masas de hielo cristalino, fue la primer idea que tuve de lo que me esperaba en los siguientes días.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img142.imageshack.us/img142/6500/moto0533qw6.jpg" alt="chinos" width="300" height="300" /></p>
<p>Posteriormente conocimos el área de las esculturas, el estanque O&#8217;Grady, el área de campamento y trailer park y lo que se convirtió en mi medio hogar: el refugio de escultores, con su enorme calefactor, la cocina y el comedor, donde después descubriría que en Estados Unidos todo es cliché y los populares se sientan con los populares, los feos con los feos y los niños &#8220;de intercambio&#8221; también se sientan juntos y se hablan hasta 7 idiomas diferentes a la vez.</p>
<p>El ruido de las motosierras por todo el parque, a pesar de que la competencia aún no comenzaba, fue al principio algo molesto, pero que con el tiempo se convirtió en una sinfonía para mis oídos. Hoy, si me preguntan, extraño mucho ese sonido, que llegó incluso a arrullarme.</p>
<p>&#8220;¿Cómo se dice hola en chino?&#8221; me preguntó el Cavernícola. &#8220;Nihao&#8221;, respondí dirigiéndome a uno de los escultores, que respondió de vuelta. &#8220;Nejjjjjjjjjau&#8221; dijo Cavernícola, lo que dejó perplejo al chino, quien se limitó a mirarlo extrañado y luego a sonreir condescendientemente. Seguramente le dijo algo sucio, pero ni yo supe qué pudo haber sido.</p>
<p>Nunca aprendió a saludar correctamente ni en chino, ruso, mongol y francamente su español no era muy bueno tampoco.</p>
<p>La comida en el parque siempre fue abundante, así como la gente amable y cooperativa. Una de las delicias locales que llegué a probar, fue el chili de alce, caribú y reno. La de caribú era la mejor, definitivamente, con un par de cervezas Alaska Brew y un gran pedazo de pan de ajo. La mejor manera de combatir el frío era comiendo, y eso era lo que mejor se hacía ahí. Extrañamente, perdí peso y tonifiqué músculo en mi estancia allá. Pero más que nada fue porque cada mañana caminaba del hotel al parque, 15 minutos con las botas más pesadas del planeta, hundiéndose en 20 centímetros de nieve a la orilla de la carretera. Presenciar el amanecer en medio de la nada, te lleva a pensar en muchas cosas que tal vez el ruido de la ciudad no te permite.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img410.imageshack.us/img410/834/moto0576qa4.jpg" alt="Amanecer" width="300" /></p>
<p>El sonido del caminar propio es sobrecogedor, sobre todo por la noche. La oscuridad de Alaska es de verdad oscura. No recuerdo haber visto la luna muchas veces y los pasos sobre la nieve tienen un sonido característicamente tétrico. Uno se acostumbra a caminar en la nieve y a controlar el paso, pero el sonido no deja de provocar el mismo sentimiento, de que alguien viene atrás de ti.</p>
<p>Cuando la competencia comenzó, Caveman y yo nos sentíamos los mexicanos más chingones, que habían cruzado la Última Frontera para impresionar a todos con su talento. Oh, par de ingenuos, trepados en su ladrillito de adobe. Si bien yo ya había investigado sobre competencias pasadas y había visto fotos de las esculturas de años anteriores, nunca me había imaginado el trabajo que cuesta crear una escultura a partir de un bloque de hielo de 2 metros de alto, por metro y medio de ancho y metro veinte de grosor.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img3.imageshack.us/img3/452/08sb341lgce5.jpg" alt="equipo" width="300" /></p>
<p>Los egos se nos desinflaron cuando notamos que no podíamos contra el allmighty hielo natural de Alaska, nada que ver con el hielo manufacturado de México, que se talla como mantequilla. El hielo de Fairbanks es apenas la costra que se le hace al estanque del parque (¿se imaginan una costra de metro veinte de grosor?).</p>
<p>¿Qué más se hace con el hielo? Imaginen que TODO en el parque está hecho con hielo. El escenario, la pista de hielo, el laberinto, las MEGA resbaladillas y encima, 30 y tantos locos del coco con sus herramientas de poder, creando hermosas esculturas, tan sólo en la primer competencia.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img264.imageshack.us/img264/6044/moto0707rj3.jpg" alt="Escenario" width="300" /></p>
<p>Como escultor, te vuelves una atracción del parque. La gente bien enterada, llega a visitarlo desde febrero y miran cómo trabajas. Te hacen preguntas, te toman fotografías y te felicitan. Luego siguen su camino hacia las megaresbaladillas, los twirlies o el laberinto. Uno no puede dejar de sentirse celebridad, pero más bien es como ser el chico dentro de la botarga de Mickey Mouse en DisneyWorld. Reconocido, pero anónimo.</p>
<p>Integrarse a una comunidad tan interesante es increíble. Creo que eso diferenció mi experiencia de la del Cavernario. En actitud Big Brother &#8220;yo no vine aquí a hacer amigos, yo vine a ganar&#8221;, Cavernario no se involucró con los demás escultores, voluntarios y locales, de la misma manera que yo. Yo incluso entré a sus casas, conocí el estilo de vida de Alaska e incluso me enamoré de él. No había conocido gente tan increíble como la que poblaba el parque, tomando en cuenta la situación precaria que provoca vivir en un entorno tan agresivo. Tal vez por eso mismo son así. <em>La unión hace la fuerza. Ser buen vecino. Ayúdame, que yo te ayudaré. </em></p>
<p>Ejemplo de esto sería cuando casi me da hipotermia. En nuestro segundo día ahí, mi primer día esculpiendo en toda mi vida, pasamos toda la tarde tratando de hacer dos tronos. A la hora de la cena (6 pm), entré al refugio sintiéndome desorientada. No sentía los pies ni las manos, pero no sabía si era por el frío o por la vibración de las herramientas. Me senté en una silla, con la mirada perdida en el suelo. De pronto, un hombre me preguntó si estaba bien. &#8220;No sé&#8221; respondí sinceramente.</p>
<p>-Pareces estar muy mal, ¿qué pasa?- me preguntó genuinamente preocupado.</p>
<p>-No siento las manos ni los pies.  Pero no me duelen.</p>
<p>El hombre tomó mis pies, sin ningún asco, y comenzó a masajearlos. Luego mis manos y después me tomó de la cara y me dijo &#8220;tienes que salir de este estado mental. Despierta&#8221;. Después me llevó a comprar guantes y calcetas apropiadas para el frío. Cuando ya iba en su auto, sobre una oscura carretera, es cuando me di cuenta que no conocía a este hombre, que nunca lo había visto en el parque y que si era un asesino maniaco, era demasiado tarde para escapar.</p>
<p>De pronto llegamos a la luz cegadora de una tienda. Sin decir nada, caminé tras él hacia el interior, aún perdida y confundida. Él encontró un teléfono celular en el suelo del estacionamiento, lo recogió y lo guardó en su bolsillo. Llegando a la tienda, una cajera lo saludó por su nombre, igual un vendedor y el gerente. Él le extendió el celular a la cajera y le pidió que se lo devolviera a su dueño, pues lo había perdido en el estacionamiento.</p>
<p>-Por cierto, soy Ricky. Tú eres P.Brux, ¿verdad?</p>
<p>Al menos ya sabía el nombre de mi salvador. Ricky resultó ser la persona más solícita y amable que llegué a conocer. Estaba encargado de la electricidad y la iluminación del área de escultores y era lo que se llama, todo un &#8220;handyman&#8221;. Ricky es un viajero que todo el año pasado se dedicó a recorrer los Estados Unidos en su moto, con nada más que una casa de campaña, una estufa portátil, un sleeping bag, una cantimplora y dinero para provisiones. Un viajero &#8220;de la vieja escuela&#8221;, todo un scout. Ricky nunca se cobró el favor, tal vez ni supo que me salvó la vida o por lo menos los dedos.</p>
<p>Como esa historia, puedo contar miles, que se extienden además a habitantes de otras partes del planeta. Fairbanks resulta punto de reunión de verdaderos artista de todo el mundo. China, Rusia, Japón, Mongolia, Francia, Polonia, Finlandia y ese año, México, entre otras naciones. Los mexicanitos, los novatos, un chico y una chica en su primer intento, tan cagados con sus herramientas desafiladas y su motosierras de navaja corta.</p>
<p>No puedo quejarme, haber sido mexicana y haber sido mujer me ayudó muchísimo, pero fue un orgullo incomparable sobresalir por ser quien soy. Por haber demostrado que si bien llegué por la comida gratis, me quedé por haber encontrado lo que quiero hacer con el resto de mi vida.</p>
<p>Continúa, siguiente entrega.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://img12.imageshack.us/img12/6282/sirenarq7.jpg" alt="La pieza mexicana: sirenita con dos cabezas. " width="500" /></p>
<p style="text-align: center;">Foto: RhondaY. Konicky</p>
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