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	<title>No le cuentes a mi madre &#187; America</title>
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	<description>Crónicas de viaje</description>
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		<title>Fui a Real de Catorce y traje melcocha en vez de peyote</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 05:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[America]]></category>
		<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>

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		<description><![CDATA[Perros, caballos, gallos, chivas.  Y todo sin peyote.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Y vamos a buscar peyote?</p>
<p>Mis amigos y yo planeábamos un viaje a Real de Catorce.  Y como soy la más borracha del grupo, tenía la obligación moral de averiguar que onda con el peyote.  Gracias a google y a los mariguanos de la red, me enteré que no es tan sencillo.  Primero hay que ir al desierto, lo que toma 3 o 4 horas.  Buscar el peyotito, hacer un ritual para cortarlo y comerlo con ayuda de una manzana.  Los alucines duran hasta 16 horas.  Haciendo cuentas, necesitaríamos al menos tres días para la experiencia <s>drogadicta</s> mística. Comuniqué mis hallazgos al grupo de intrépidos computitos (ejem) y decidimos cargar en la mochila el embrutecedor habitual: alcohol.  Sólo íbamos de fin de semana.</p>
<p>Salimos a las siete de la madrugada con el estómago vacío.  El objetivo era llegar a comer a unos míticos burritos que conocí en un viaje escolar a Saltillo: los Burritos de Matehuala.  Imposible perderlos, están en plena carretera y pasamos por Matehuala, ¿cierto? Pues no los vimos y nadie sabía de ellos. Mientras escribo esto, recuerdo que era una ñoña preparatoriana en aquel viaje a Saltillo.  Vivía en Guadalajara y la salida a Saltillo es otra.  Quizá, muy probablemente tal vez… mi recuerdo gustativo es de los burritos de Moyahua, Zacatecas? Comimos una triste torta en la carretera y con ello aguantamos hasta el pueblo fantasminero.</p>
<p>Cuatro horas y media después, llegamos al túnel que nos conduce a Real.  Cobran veinte pesos por pasar y hay que esperar un poco.  El túnel es de un solo sentido y usando walkietalkies el poli nos indica cuándo podemos cruzar.  El túnel se llama Ogarrio y mide 1.9 kilómetros.  Entramos.  Cuando se hizo la luz, llegamos por fin a Real de Minas de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Guadalupe de los Álamos de Catorce, uno de los centros plateros más importantes del siglo XVIII.  Hoy, los hijos de los hijos de los hijos (etcétera) de los mineros se ofrecen como guías.  Y como buen guía te dicen que no vas a llegar sin su ayuda porque ya saben,  Real de Catorce es un pueblo con 30mil calles.</p>
<p>Aun así, aceptamos su ayuda y cinco minutos después, estábamos en el hotel.  Les recomiendo ampliamente el <a href="https://www.mesondelrefugio.net/home.html ">Mesón del Refugio</a>. La doña que atiende es amable y el lugar es limpio.  Habitaciones grandes y limpias.  Con agua caliente y tele con cable.  Esto era importante porque hacía frío y jugaban los gallos contra la chivas.</p>
<p>
<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/dscn8140.jpg" title="Lo blanco es como mayonesa.  Loco." class="shutterset_singlepic332" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/332__160x120_dscn8140.jpg" alt="Enchiladas Potosinas." title="Enchiladas Potosinas." />
</a>
Terminado el check in, fuimos a comer a la fonda más cercana.  ¿Enchiladas potosinas y micheladas? Sí por favor.  Las opiniones sobre el sabor estuvieron divididas; yo me tragué todo.  Decidimos caminar. Primero la iglesia y un museo.  Aunque en el museo de moneda casi no hay monedas, tocamos una exposición para ciegos y vimos curiosos objetos de metal.  Lo que más me gustó fue la exposición de fotos de épocas pasadas.  Un maestro realcatorciano nos dijo que un “must do” era ir al pueblo fantasma.  Un guía local nos podía orientar.</p>
<p>La arquitectura del pueblo es muy… bonita-pueblerina.  No en balde Hollywood se ha aprovechado de ella para representar a todos los pueblos de México en sus películas.  Calles empedradas, casas con puertas de madera y colores desgastados, tiendas con artesanías y comida recién hecha.  Mis amigos le mueven a eso de las camaritas y aprovecharon para tomar fotos “diarte”, de esas para las que el pueblo está pintado.  Yo me tomé fotos con los perros.</p>
<p>
<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/dscn8323.jpg" title="" class="shutterset_singlepic350" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-right" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/350__320x240_dscn8323.jpg" alt="Perritos del Real rulez" title="Perritos del Real rulez" />
</a>
Amé los perros de Real.  Todos andan sueltos y son mansos con la gente. No se ven desnutridos ni sobrepoblados.  Entre ellos, se dan sus mordidas, pero sólo para establecer dominio.  Si les hablas, vienen.  Supongo que ya están acostumbrados a los gringos los alimentan.  Yo no les daba de comer pero los acariciaba.  Ellos se dejaban.  Se les ve retefelices.</p>
<p>Aunque era temprano (como las 4 de la tarde), estaba nublado y hacía frío.  Caminamos hacia el cementerio para seguir tomando fotos.  Encontré algunas tumbas muy viejas, desde 1890 y tantos.  Otras, tal vez no eran tan viejas, pero sí de 1940s.  Y aún les llevaban flores.   Siempre he dicho que a mí, me incineren sin velorio y me avienten donde caiga.  Esas tumbas me hicieron repesar mi postura, algún día escribiré de ello.</p>
<p>En el cementerio conocimos a Celorio y Anastasio.  O algo así.  Ellos tenían unos caballos y por 120 pesos nos llevaban hasta el pueblo fantasma en la comodidad de sus lomos (de los caballos).  A mí me choca montar.  Me rozo de los muslos y chillo.  Además siempre siento que los caballos se van a torcer una pata, resbalar y dejarme como a Superman.  Pero mis amigos son montañeses que aman montar.  El trato quedó para el día siguiente a las 9; es que arreciaba el frío y comenzó a brisar.  Un Don hasta nos dijo: va a nevar.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/338__320x240_dscn8208.jpg" alt="Tumbas" title="Tumbas" />
</a>

<p>Terminamos de recorrer el pueblo y volvimos a la habitación.  Encomendamos a los hombres para ir al súper y preparar el ambigú que ambientaría el partido de gallos.  Cuando volvieron ya estaba en pijama.  Hacía frío y estaba pegada a la calefacción.  Entre vino tinto, pan y carnes frías vimos a los gallos ganar, nos quitamos el frío a mezcalazos y ya cansados, nos fuimos a dormir cada quien con su cada cual.</p>
<p>A la mañana siguiente nos asomamos por el balcón.  Había nevado.  Apenas unos centímetros de nieve, lo suficiente para emocionar a estos ñoños citadinos.  Yo me puse doble pantalón, sudadera de lana, chamarra y bufanda.  Celorio y Anastacio (o algo así) nos pegaron un chiflido y bajamos.  Esperamos unos minutos congelándonos en el puente, donde llegaron nuestros caballos.  Yo elegí el burro esperando que fuera más lento.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/347__1320x240_dscn8300.jpg" alt="Panorámica con rancheros" title="Panorámica con rancheros" />
</a>

<p>Nuestro guía certificado nos llevó a las montañas, hacia las minas y el pueblo fantasma.  “¡déjelo, los caballos se saben el camino!” nos gritaban cuando algún ñoño asustadizo (yo) chillaba porque el cuaco agarraba su camino.  Los caballos estaban bien alimentados y panzones.  Y se olía que tenían una digestión envidiable.  Entre pedos de los caballos, aire helado y vistas chingonas, llegamos a la punta de un cerro, donde esta la mina abandonada.</p>
<p>Anastacio nos guió por los restos de la mina: lo que queda de los edificios y por los túneles.  Aunque se le olvidó la lámpara, pudimos entrar a los túneles ayudados por un iphone.  Caminamos un rato por ahí mientras Anastasio se divertía tomando fotos sin zoom y contándonos de cuando trabajó en la mina.  La producción había bajado mucho para el siglo XX y cuando cayó el precio de la plata (finales de los setentas), cerró permanentemente.  Nos dijo que a veces, la plata está ahí en la piedra, luego luego se ve.  Aunque al final, tenían que quitar mucha piedra.  Sacamos algunas fotos más y volvimos al pueblo.  Yo regresé caminando porque ya saben, soy bien chillona.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/346__320x240_dscn8285.jpg" alt="Arriba una iglesia" title="Arriba una iglesia" />
</a>

<p>Era hora de volver a Querétaro.  El trabajo y todas esas cosas de adultos nos esperaban.  Antes nos detuvimos en un pueblito que está a media montaña y que se usa de set cinematográfico.  En la gasolinería compré la Melcocha  que es una como mermelada de algo que le sale al nopal.  Mi amiga, la Tampikis girl nos guió (de manera exitosa, no como otras) a unos tacos tortilla de harina que no tenían abuela.  Un tortillón con frijolitos cuyo recuerdo me hace babear.</p>
<p>Real de catorce está a cinco horas de Querétaro.  No es exactamente cerca para ir y venir el fin de semana, pero tampoco es imposible.  Como una ya está anciana, llega con las rodillas jodidas y el sueño atrasado.  Pero el corazón contento por haber pasado un fin de semana con los amigos en lugar de estar, limpiando el baño, comprando los víveres y otras cosas retedivertidas que se hacen los fines de semana.</p>
<p>Más fotos lindas y la ansiada melcocha aquí:</p>

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	<!-- Slideshow link -->
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								<img title="Vista bonita I" alt="Vista bonita I" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/thumbs/thumbs_dscn8279.jpg" width="100" height="75" />
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								<img title="Perritos del Real rulez" alt="Perritos del Real rulez" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/thumbs/thumbs_dscn8323.jpg" width="100" height="75" />
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			<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/dscn8348.jpg" title="La ví en la peli de &quot;Hidalgo&quot;.  (no está tan mala)" class="shutterset_set_22" >
								<img title="Iglesia de Set " alt="Iglesia de Set " src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/thumbs/thumbs_dscn8348.jpg" width="100" height="75" />
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			<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/dscn8994.jpg" title="No está buena :(" class="shutterset_set_22" >
								<img title="Melcocha" alt="Melcocha" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/real-de-catorce/thumbs/thumbs_dscn8994.jpg" width="100" height="75" />
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Antes: la ciudad de México</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Aug 2011 04:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>

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		<description><![CDATA[Así se veía la ciudad de México antes de que uds nacieran, antes de que los padres de uds nacieran y antes de que sus abuelos estuvieran pensando en bajarse mutuamente los calzones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando escribí <a href="http://www.nolecuentes.com/la-avenida-de-la-ciudad-de-mexico/">acerca de la avenida México &#8211; Tacuba</a> desdeñé otras avenidas de la ciudad, como la de Reforma.</p>
<p>No fue debido a que la avenida de Reforma sea un lugar contraindicado para ir de visita o de paseo. Al contrario, casi sirve nomás para eso. Pero sigue sin ser LA AVENIDA emblemática de la ciudad y hay una razón para ello. Reforma, desde que fue construida hasta la fecha, es la avenida utópica del gobernante en turno de la ciudad: es como quisiera que se vea el resto de la ciudad.</p>
<p>El día que yo sea emperador de la ciudad, le cambiaré el nombre a Reforma; se llamará la avenida de la Buena Intención.</p>
<p>Hay ventajas en esas características de tronío, pisto y bombo de Reforma y la que encuentro más notable consiste en que la avenida se ha vuelto lugar de exposición. Ejemplo delicioso, l<a href="http://www.nolecuentes.com/la-feria-de-las-culturas-amigas/">a Feria de las Culturas Amigas</a>.</p>
<p>Recientemente mi mujer y yo, caminando por Reforma encontramos una exposición de fotografías mentada <em>Ramos para todos: paseando por la ciudad</em>, curada por Emma Cecilia García Krinsky.</p>
<p>Manuel Ramos fue uno de los primeros fotoperiodistas mexicanos. Produjo un acervo de más de 11,000 fotografías que documentan las primeras décadas del siglo XX.</p>
<p>Hallamos refrescante mirar fotos de la primera mitad del siglo pasado y que no sean del sobado archivo Casasola. A continuación posteo las que más me gustaron y los invito a que vayan a mirarlas (hagan click en cada imagen para contemplarla en grande). Están frente a Reforma 222, entre las glorietas de la Palma y la del Monumento a Cuauhtemoc.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos01_letran.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1413" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos01_letran-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
Vista de la avenida Juan de Letrán, 1937.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos02_ReformaOte.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1411" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos02_ReformaOte-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
Vista al norte desde la Columna de la Independencia, ca. 1925<br />
No sé si la brújula de Ramos estaba descompuesta pero para allá queda el nororiente. Nótese que en la glorieta de la Palma hay una palmerita minúscula.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos03_ReformaPte.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1410" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos03_ReformaPte-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
Vista al sur desde la Columna de la Independencia. En aquellos tiempos no había IMSS&#8230; bleh ¿eso qué importa? ¡no habían nalgas de la Diana! ¿Cómo le hacían los chilangos para ir por la vida?</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos04_CaballitoRevo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1409" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos04_CaballitoRevo-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
El Caballito en Reforma y Bucareli, ca. !916. Al fondo se aprecia la construcción del Palacio Legislativo, hoy Monumento a la Revolución.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos05_PalacioNacSin2doPiso.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1416" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos05_PalacioNacSin2doPiso-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><br />
Vista del Zócalo y la Catedral Metropolitana, ca. 1925. Como pueden ver el Palacio Nacional no siempre tuvo segundo piso. Y antes tenía unas victorias aladas adornándolo.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos06_FelipeNeri.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1415" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos06_FelipeNeri-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><br />
La Iglesia San Felipe Neri como lucía en 1935. Ahora es la Biblioteca Lerdo de Tejada de la SHCP, pero vean que antes era un lugar donde componían coches y los santificaban de paso.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos07_Volcanes.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1406" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos07_Volcanes-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
Vista del oriente de la ciudad de México con los volcanes, ca. 1930. En la actualidad para lograr una foto así se requiere de un huracán que limpie la atmósfera.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos08_20Nov.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1405" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos08_20Nov-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
La avenida 20 de Noviembre en proceso de construcción, ca. 1935.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos10_Loteria.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1417" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos10_Loteria-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><br />
Edificio de la Lotería Nacional en proceso de construcción. 1940.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos09_Cortejo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1404" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/08/Ramos09_Cortejo-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><br />
Escena de cortejo en la colonia Juárez, ca. 1908.<br />
De acuerdo a esta foto las maneras con las que se logra convencer a una chava de bajarse los chones no han cambiado mucho.</p>
<p>pd. Hay una razón por las que las fotos añejas de sitios conocidos de la ciudad me resultan estimulantes y es la siguiente: son evidencia de que hemos prevalecido. Quizá podamos aprender a sobreponernos a nuestra estupidez antes de extinguirnos y ese es un pensamiento alentador.</p>
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		<title>Antes y después: el Árbol de la Noche Triste</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jun 2011 04:18:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>

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		<description><![CDATA[Pasen a mirar cómo se veía hace menos de 100 años el famoso Árbol de la Noche Triste.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así se ve ahora.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/arbolpopotlaahora.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1390" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/arbolpopotlaahora-1024x768.jpg" alt="" width="512" height="359" /></a></p>
<p>Y así se veía antes.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/ArbolPopotla01.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1391" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/ArbolPopotla01-650x1024.jpg" alt="" width="455" height="716" /></a></p>
<p>La foto añeja la obtuve un día que estaba yo <span style="text-decoration: line-through;">abriendo la boca</span> examinando títulos en la más reciente Feria del Remate del Libro en el Auditorio Nacional. Ahí, en un puesto que he denominado El Puesto de las Doce Mil Revistas encontré un fascículo de la Editorial Clío titulado Crónicas de la Ciudad de México del señor Alberto Barranco Chavarría.</p>
<p>En la portada está <em>El ahuhuete de la noche triste</em>, de José María Velasco (1880) oleo que puede ir a mirar uno al Munal.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/Ahuehuete-noche-triste.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1392" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/06/Ahuehuete-noche-triste.jpg" alt="" width="258" height="360" /></a></p>
<p>Según el índice de imágenes, la foto añeja la tomó ca. 1925 alguien que chambeaba para la Rochester, una casa de artículos fotográficos de Kodak. La foto ahora es parte de la fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH (CNMH).</p>
<p>Escribe Alberto Barranco Chavarría:</p>
<p><em>&#8220;Uno de los más añosos árboles, de acuerdo con la tradición, fue el que cobió las lágrimas de Hernán Cortés la noche el 30 de junio de 1530, tras ser derrotado y expulsado de la Ciudad de México-Tenochtitlan, aunque la mayoría de los historiadores ubica el hecho en promontorio ritual de los mexicas ya destruido.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>El ahuhuete fue incendiado, con estopas empapadas de petróleo puestas en los huecos, el 2 de mayo de 1872 a las ocho y media de la noche, convirtiéndose, según Manuel Rivera Cambas, en inmenso candelabro que se veía en todo el Valle de México.&#8221;</em></p>
<p>Alguien debió haber repetido la conflagración para que en la actualidad nomás quede un trozo de madera carbonizada y algunos yerbajos.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Combo ganador de semana santa: nieve + islas xochimilcas</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 20:16:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas Culinarias]]></category>
		<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>
		<category><![CDATA[comida]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[tesoros]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay varias maneras de combatir la aburrición de semana santa en Xochimilco. La combinación nieve, muñecas espeluznantes y ajolotes es una de ellas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A la semana santa por estas latitudes muchos la esperan con ansía por varias razones; ya para salirse dos días de sus oficinas y subirse a un coche que los lleve a un lugar con litoral o de perdida alberca, o ya para ir a contemplar a un señor ensartado en una cruz de madera.</p>
<p>Yo, en cambio, espero la semana santa por razones gastronómicas que tienen nombre y dirección: la Feria de la Nieve en Santiago Tulyehualco.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/FeriaNieve01.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1380" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/FeriaNieve01-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<p>En el 2006, conducido de la mano firme de unas amistades caducas, las hermanitas Rigual, conocí por primera vez la feria.</p>
<p>- ¿Cómo es que perdí 33 años de mi vida sin saber que existía este evento maravilloso? &#8211; dije cuando me enteré que la feria tiene raíces prehispánicas a decir de sus promotores.</p>
<p>Desde entonces he procurado asistir todos los años (excepto el pasado en que a mi mujer se le ocurrió la dantesca idea de ir a contar las iglesias de Cholula -material de un futuro post en este blog-).</p>
<p>Hay varias maneras de llegar. Una es por av. Tláhuac que es por donde me llevaron las hermanitas Rigual hace cinco años, pero habitantes de aquellas regiones no recomendaban ese trayecto debido a las obras del metro; por lo tanto, abrazado a una guía roji y encomendándome a mis superpoderes de orientación, conduje a mi mujer, a mi hermana, a su marido y a su criatura por av. Prolongación División del Nte y luego rumbo al centro de Xochimilco, al que sorteamos por calles diminutas, hasta llegar a la Antigua Carretera Xochimilco &#8211; Tulyehualco y a la Parroquia de Santiago Apóstol en Tulyehualco.</p>
<p>El recorrido por el centro de Xochimilco tuvo la ventaja grandísima, sobre el recorrido por av Tláhuac, que lo efectuamos transitando al lado de canales y chinampas antiquísimas. También tuvo la desventaja de que a mi hermana y a su marido se les antojó subirse a una trajinera.</p>
<p>- Primero a la feria de la nieve &#8211; ladré.</p>
<p>Ya en Tulyehualco es fácil saber para dónde queda la Feria. Si preguntan a cualquiera que vaya pasando por la calle para dónde está la Feria de la Nieve les señala la parroquia y les dice &#8220;atrás&#8221;. Muchos de los locales con casas de terreno amplio abren esos días sus portones para que los visitantes dejen sus coches a cambio de 25 pesos.</p>
<p>Las visitas a la Feria de la Nieve conviene realizarlas temprano: llegar ahí antes de las 11 de la mañana. Para desayunar no sólo hay puestos de nieve de sabores, también hay de garnachas; las quesadillas de masa azul, bajadas con un chileatole son la onda.</p>
<p>Aquí va otra recomendación, sean frugales con el desayuno porque el chiste de visitar la feria es meterse en la panza el mayor número posible de sabores de nieve.</p>
<p>- ¿Cuántos sabores son? &#8211; quizá se pregunte algún lector sosteniendo con entusiasmo su cuchara.</p>
<p>Si uno acude <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_Tulyehualco#Feria_de_la_nieve">a la wikipedia para averiguar sobre la Feria de la Nieve</a> se va a encontrar con una exageración: &#8220;esta festividad coincide con la semana santa, siendo su atractivo principal la producción de miles de litros de nieve de miles de sabores.&#8221;</p>
<p>Yo las veces que he ido no he contado &#8220;miles de sabores&#8221;, pero sí decenas (aquí hago un paréntesis para limpiar el teclado de baba que se me ha caído al acordarme de las nieves de óreo y arándano).</p>
<p>En mi experiencia nomás he encontrado 3 sabores que no volveré a probar por lo simplón: ostión, cerveza y kiwi. El resto de las nieves va de lo sabroso a lo sublíme. En la mayoría de los puestos pueden pedir probetes &#8220;sin compromiso&#8221; así que no hay excusa para no atender esta consigna: si no le dan al menos dos repasadas a la treintena de puestos en los que consiste la feria es como si no hubieran ido.</p>
<p>Nota: Hay posibilidades de que se les duerma la lengua por el frío. Así no van a distinguir bien los sabores. Si les pasa eso hagan una pausa, bebiendo un buche de agua simple.</p>
<p>Ahora bien, hay dos consecuencias inmediatas de una visita a la feria de la nieve. Uno sale de la feria,</p>
<p>a) lo suficientemente hidratado como para cruzar de ida y vuelta el desierto del Gobi, y</p>
<p>b) ahíto como para no volver a comer algo en las siguientes ocho horas.</p>
<p>¿Y cuál es la mejor forma de aprovechar esas consecuencias? Sencillo, yendo a visitar la Isla de las Muñecas.</p>
<p>Mis parientes querían subirse a una trajinera, así que en el trayecto de regreso de la Feria de la Nieve, paramos en Xochimilco después de notar que buena parte de los chilangos que no habían abandonado la ciudad tenían intenciones similares.</p>
<p>Una vez que encontramos estacionamiento y fuimos conducidos por <span style="text-decoration: line-through;">una trampa de turistas ambulante</span> una promotora cultural de Xochimilco a uno de los embarcaderos dije: &#8220;quiero ir a la Isla de las Muñecas&#8221;.</p>
<p>- Es un recorrido de cuatro horas, señor. La hora cuesta 200 pesos.</p>
<p>Estuve a punto de replicar que haríamos el paseo a nado pero me acordé que llevábamos, entre los cinco, aproximadamente un tinaco de nieve en la panza.</p>
<p>Juntamos carteras para que en bola ya no se sintiera tan oneroso el robo y nos dispusimos a pasar las siguientes horas en los apacibles canales de Xochimilco.</p>
<p>Nuestra intención se cumplió a medias porque dos de esas horas las pasamos chocando con otras trajineras repletas de fiesteros en lo que llegábamos al punto donde un elevador de trajineras nos pasaría a los canales menos profundos y que conducen a la mentada Isla de las Muñecas.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/Xochi01.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1381" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/Xochi01-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>¿Qué es la Isla de las Muñecas? Va la versión corta, es una chinampa que perteneció a un señor llamado Julián Santana Barrera quien tuvo la ocurrencia de poblarla con muñecas de plástico que se encontraba flotando en los canales o que la gente le llevaba. De acuerdo a la historia, que a cambio de 10 pesos por persona cuentan los descendientes de don Julián en una choza tapizada de pura muñeca desechada, esos afanes coleccionadores servían para apaciguar la aparición espectral de una niña que se había ahogado por aquellos rumbos.</p>
<p>- ¿Cómo es que unos canales cuya extensión navegable suma ciento ochenta y pico de kilómetros y que han estando habitados por centurias tienen una sola historia sobada de niña ahogada? &#8211; pensé muy decepcionado.</p>
<p>Como sea, el resultado es que la chinampa de don Julián es espeluznante y un negocio para sus descendientes que procuran mantener la chinampa repleta de muñecas colgando de los árboles o adornando las paredes de galpones umbríos. Hay visitantes que quedan espantados y desconcertados con la decoración. Admito que a mí también me espantaron las muñecas, pero no porque fueran talismanes horripilantes contra ahogadas sobrenaturales, sino porque estaban hechas un asco. Poco faltó para que me pusiera yo a limpiarlas a manguerazos.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/Munecas01.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1383" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/05/Munecas01-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<p>Para regresar al embarcadero, van a pasar por el canal de Apatlaco. Mencionen a su remero de confianza que desean detenerse en la chinampa que sirve como Museo y Centro de Crianza del Ajolote. Van a aprender que loa ajolotes son unas criaturas a-som-bro-sas que no se metamorfosean en salamandras debido a la ausencia de una hormona tiroidal por lo que pueden llegar a ser adultos con todo y branquias. Si uno les inyecta yodo puede atestiguar como un individuo de una especie se convierte en uno de otra especie al cabo de unas pocas semanas, lo que siempre es un bonito revire para esos negacionistas de la teoría de la evolución. Otra característica notable de los ajolotes consiste en que tienen una capacidad regeneratoria que haría chillar a Wolverine de envidia. El punto bajo de esta historia ajolotal es que casi están extintos porque a alguien se le ocurrió rellenar los canales de Xochimilco con tilapias y carpas.</p>
<p>Es notable lo que uno aprende cuando accede a los deseos, aparentemente necios, de sus parientes.</p>
<p>Vayan, pues.</p>
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		<title>Bardo</title>
		<link>http://www.nolecuentes.com/bardo/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Feb 2011 19:15:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>
		<category><![CDATA[chilangos excéntricos]]></category>
		<category><![CDATA[museos]]></category>

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		<description><![CDATA[Me dicen que a las ciudades las hace también la gente no sólo los edificios. Con esa idea en mente inauguramos una nueva categoría en este blog titulada chilangos excéntricos. Pasen y conozcan a Bardo, el pintor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo uno de los lectores que todavía se asoma a estos posts me dijo cuando me lo encontré en una reunión:</p>
<p>- Está bien que platiques de museos, calles y rumbos de la ciudad de México&#8230; ¿pero qué hay de la gente? La ciudad es la gente, si no es un pueblo fantasma. Tienes que platicar de personas.</p>
<p>Me quedé pensando que tenía razón. ¿Pero de quién iba yo a platicar? Repetir biografías sobre chilangos notables, ya sea nativos o transplantados, no me late. Para eso está la wikipedia. ¿Qué hacer, entonces?</p>
<p>Fácil. Platicar de chilangos que no están en la wikipedia y que a mí me han parecido notables.</p>
<p>Con esa intención, les presento a Melitón Everardo Altamirano Trejo, o Bardo como él se ha rebautizado.</p>
<p><strong>I.</strong></p>
<p>Si uds, avezados lectores, han pasado por la calle Mar Mediterráneo, ya por ser vecinos de la colonia Popotla, ya por ir rumbo a Tacuba, ya por querer rebajarse las lonjas en el Plan Sexenal, o ya por asistir al Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos No 9 &#8220;Juan de Dios Bátiz&#8221; a que les quitaran lo bruto, quizá hayan visto el siguiente mural, en una de las paredes exteriores de la voca 9, en la calle que desemboca a un costado del metro Popotla.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/02/BARDO01.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1369" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/02/BARDO01-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Que no los engañe el estilo naive de los pincelazos. Están uds ante la obra, no de los alumnos mancos de un jardín de niños, sino de un adulto. El señor de lentes, sosteniendo pincel y paleta, adivinaron, es su autorretrato.</p>
<p>Entre los elementos del mural, consistentes en figuras zoomórficas y retratos inconexos, se encontrarán algunos textos. Además del titulo del mural &#8220;Las cuatro estaciones del año&#8221;, hay uno que dice:</p>
<blockquote><p>&#8220;Si deseas conocer más obras plásticas, tomar un café, adquirir un cuadro: paisajes de Guanajuato, Cancún, Taxco o Popotla, bodegones, desnudos, retratos de tí o un ser querido, así como obra personal, sueños, evocaciones de infancia, poemas o metáforas pictóricas, páginas de un diario, retratos de mi perrita Kani, taza de café, flores, mis zapatos, códigos prehispánicos, arte sacro, p. impresionistas, expresionistas, naif o restauraciones, o si te interesa que te haga un mural, llámame o visítame en Mar Egeo 244 int 12 en mi casa. O escuchar en algún museo una plática de pintura, de historia del arte, filosofía o situaciones cotidianas que acontecen al ser humano. 0445585638989 o en Mar Egeo y Nextitla, Taller del pintor Altamirano Trejo Melitón Everardo Bardo o en Bellas Artes en el pórtico o explanada &#8220;</p></blockquote>
<p>Hay otros vestigios de los afanes muralísticos de Bardo en las calles de las colonias Nextitla y Popotla. Por ejemplo, la fachada de una fonda que lleva cerrada varios años está adornada con obra de Bardo.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/02/BARDO02.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1370" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2011/02/BARDO02-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>El mural de la voca 9 tiene algunos manchones de pintura blanca recientes. En algunos de esos manchones hay unos trazos que no han terminado de cuajar. Quizá sean esfuerzos del autor por renovar su obra que lleva en esa pared décadas. En ese tiempo, el mural de Bardo ha sido respetado por anunciantes y grafiteros. Ese respeto hasta la fecha es un misterio  para mí.</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Hace varios años, cuando yo tenía 22, vivía de arrimado con unos parientes en la colonia Popotla. Mi situación era dantesca: había  abandonado mi carrera, no tenía trabajo y en cambio tenía una novia embarazada. Para acabarla de amolar, ese día no tenía llaves para entrar a donde estaba yo viviendo. La parienta con la que vivía no estaba, o quizá estuviera bajándole los chones a algún vecino y por eso no abría la puerta. Me senté a meditar sobre el estado de las cosas en la banqueta.</p>
<p>Entonces Bardo se sentó conmigo.</p>
<p>Venía de su casa. Sabía que venía de allí porque en el rato que llevaba yo sentado en la banqueta había tenido oportunidad de escuchar un intercambio de gritos provenientes de la casa vecina de Bardo. La mamá de Bardo estaba consternada por que su hijo no chambeaba y pintaba cuadros horribles. Bardo contestaba que no eran horribles y que ese era el rumbo que había elegido para su vida.</p>
<p>- Sí, pero ya me cansé de hacer de mecenas de un labregón de 35 años- dijo su mamá.</p>
<p>Esas discusiones eran comunes. La de ese día culminó con Bardo saliéndose de su casa con una maleta y unos cuadros bajo el brazo.</p>
<p>Al verme se sentó conmigo. Me platicó de la condición humana y de lo penoso que era &#8220;ser artista en un mundo gobernado por el mercantilismo&#8221;. Al concluir su discurso intentó venderme un cuadro.</p>
<p>Cuando entendió que estaba ante alguien tan arruinado como él y que no llegaría muy lejos cargando tantos cuadros, se regresó a su casa a hacer las paces con su madre.</p>
<p>Meses más tarde me lo volví a encontrar en un parque de la colonia Nextlita donde había armado una exposición callejera. La exhibición consistía en un par de docenas de cuadros. Todos suyos. Así estuvo algunas semanas hasta que comprendió que a nadie le interesaba pagar precios altísimos por óleo de colores aplicado con mucho entusiasmo y con una técnica dudosa. Si alguna vez se atrevió a llevar sus cuadros a otros foros, como al del Jardín del Arte en la colonia San Rafael se merece un aplauso por valiente&#8230; o su oftalmólogo, una demanda.</p>
<p>Años más tarde, cuando yo echaba novio con mi actual esposa, fuimos a contemplar murales de Rivera al centro. Cuando estábamos ante <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/94/Palacio_de_Bellas_Artes_-_Mural_El_Hombre_in_cruce_de_caminos_Rivera_3.jpg/800px-Palacio_de_Bellas_Artes_-_Mural_El_Hombre_in_cruce_de_caminos_Rivera_3.jpg">El hombre, controlador del universo</a> en el palacio de Bellas Artes se apareció Bardo, fiel a su papel de artista despistado pues seguía sin reconocerme.</p>
<p>- ¿Quieren que les explique el mural? &#8211; dijo.</p>
<p>Lo mandé a volar por interrumpir.</p>
<p>No he vuelto a ver a Bardo desde entonces pero <a href="http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=448861&amp;id_seccion=">de acuerdo a esta nota fechada en noviembre de 2009</a> sus esfuerzos los ha encaminado a ser promotor cultural no oficial del palacio de Bellas Artes. Ignoro si ahí siga pues he cambiado mis preferencias muralísticas. Ahora me gusta más ir a mirar <a href="http://www.travel-leon.net/files/Mural_Diego_Rivera.jpg">otro mural de Rivera</a> del otro lado de la Alameda.</p>
<p>Un día de estos llamaré al número de celular que está pintado en la voca 9 para adquirir un cuadro de Bardo. Lo colgaré en una pared en la que ya puse el título &#8220;Ay, la humanidad&#8221; y en el que he puesto también algunos de los comentarios que he recibido en este blog.</p>
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		<title>Museo Casa de Carranza</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Oct 2010 04:37:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>
		<category><![CDATA[museos]]></category>

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		<description><![CDATA[El otro museo revolucionario de la Ciudad de México. Este no está debajo del monumento de la Revolución y si chambean por Paseo de la Reforma brinda un buen escape de sus chambas. Conózcanlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una ventaja de andar <a href="http://www.nolecuentes.com/pueblo-de-bicicletas/">para arriba y para abajo en bici</a>, o a pie, consiste, ya lo había mencionado, en que uno experimenta trayectos de la ciudad en los que en otras circunstancias -en transporte público o en patas de hule motorizado- no se pueden apreciar.</p>
<p>Gracias a esos recorridos, recientemente, dí con una casa francesaporfiriana, en Río Lerma No. 35 en la colonia Cuauhtemoc. Es la casa donde Venustiano Carranza vivió los últimos meses de su presidencia -y de su vida- antes de salir a Veracruz debido a la sacada de lengua que le dió Alvaro Obregón con el Plan de Agua Prieta.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/10/DSC01482.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1362" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/10/DSC01482-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>La casa tiene dos pisos y techos altísimos. Fue construida por el ingeniero civii Manuel Luis Stampa Ortigoza en 1908, en la recién trazada colonia Cuauhtemoc -que antes fue parte de la Hacienda de la Teja y a finales del s XIX y principios del s XX ha de haber tenido más hype que Santa Fe hoy en día. El ing. Stampa vivió ahí con su familia hasta que la abandonó un tiempo debido a los sucesos de la Decena Trágica, en febrero de 1913, período en que fue usada de cuartel revolucionario debido a su cercanía con la Estación Colonia de ferrocarril (estación que quizá a más de un lector de Los Relámpagos de Agosto le suene). La familia Stampa regresó a su casa ya que se calmaron las cosas y continuó habitándola hasta 1918.</p>
<p>En noviembre de 1919, Carranza, ya viudo rentó la casa. Vivió ahí 6 meses, con sus hijas y su yerno antes de que decidiera llevarse la sede del gobierno a Veracruz, debido a la rebelión encabezada por Álvaro Obregón. Carranza regresaría a la casa nomás a ser velado.</p>
<p>Unos militares compraron la casa y se la obsequiaron a Julia Carranza, una de las hijas -que tenía en una pata de la cama el Plan de Guadalupe quién sabe para qué chingados. La casa también sirvió de residencia de los embajadores de Francia y de El Salvador y finalmente de club <span style="text-decoration: line-through;">de los búfalos mojados</span> de los diputados constituyentes -ahí mero los velaban cuando se morían- y en museo de sitio.</p>
<p>Bueno, todo esto que mencioné es la parte aburrida del museo, a menos que sea uno admirador de casas porfirianas. En el ámbito de su histórico inquilino, lo más interesante es el despacho de Carranza, donde uno puede apreciar sendos libreros llenos -aparentemente le gustaba mucho leer de historia- y unos retratos de Juárez y Washington. En un rincón hay un escritorio y una máquina de escribir. Hay quien, ante ese cuadro, en arrebato pseudohistórico, exclama que ahí se tecleó la Constitución de 1917, lo que es una mentira del tamaño de la casa pues, como ya vimos, Carranza llegó de inquilino en 1919.</p>
<p>Pasando el baño, hay algunas habitaciones en las que hay museografía nutrida sobre la vida de Carranza y sobre la Decena Trágica, la victoria constitucionalista contra Huerta, la convención de Aguascalientes, el congreso constituyente de 1917 y la revuelta de Agua Prieta que culminó con el asesinato de Carranzzzzzzzzzzzz.</p>
<p>Ahora bien, va lo interesante. Fuera de la casa, al fondo del jardín hay un auditorio, donde exhiben películas y video-conferencias. No he tenido oportunidad de asistir a alguna pues las hacen entresemana en horarios en los que chambeo, pero sí he ido al espacio de exposiciones temporales que hay arriba del auditorio. Las dos exposiciones temporales que he visto ahí han rifado. Y uno puede visitarlas gratis, sin pagar los casi 40 pesos que cuesta visitar el interior de la casa.</p>
<p>Una de esas exposiciones estaba dedicada a Villa y a la expedición punitiva de John J. Pershing, y servía para &#8220;aproximar al visitante a ciertos acontecimientos de la segunda etapa de la Revolución Mexicana, la fase constitucionalista, y para entender los desacuerdos entre los caudillos, las diferencias de Carranza con Villa y las razones que este tuvo para atacar la ciudad de Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916&#8243;.</p>
<p>La parte que más me llamó la atención de esta &#8220;aproximación a ciertos acontecimientos&#8230;&#8221; etcétera, fue el tiradero de basura que dejaron en 11 meses cinco mil oficiales y soldados de infantería y artillería, y un escuadrón aéreo de ocho aeroplanos que no encontraron a Villa. Es casi inevitable comparar que con más recursos, en tiempos recientes, el ejercito gringo consiguió resultados similares buscando a Osama bin Laden.</p>
<p>La otra exposición que he visto en ese mismo espacio se llama Magnicidios de la Revolución. Esa la visité, junto a dos compañeros del trabajo, &#8220;para cultivarnos&#8221;. Aunque uno conozca las circunstancias de los asesinatos de los caudillos de la Revolución, hay que reconocer que la oportunidad de estudiarlas en un mismo espacio museográfico brinda nuevas perspectivas. Por ejemplo, aprendí que de Madero y Pino Suárez, Zapata, Carranza, Villa, Obregón el más baleado, hasta el punto del absurdo, fue Villa. Y de los magnicidas el que menos tuvo chance de disfrutar de las consecuencias de sus balazos fue León Toral. Las piezas que hallé más notables de esa exhibición fueron las balas extraídas de las cabezas de Madero y Pino Suárez: dos charamuscas diminutas -hablo de las balas no de las choyas de Madero y Pino Suárez-.</p>
<p><a href="http://maps.google.com/?ie=UTF8&amp;ll=19.431237,-99.163402&amp;spn=0.001434,0.002411&amp;z=19&amp;iwloc=lyrftr:m,16118205198226629406,19.43123,-99.163408">Vayan y conozcan</a>. Está abierto de martes a sábado de las 9:00 a las 19:00 hrs. y los domingos de las 11:00 a las 15:00 hrs.</p>
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		<title>Exhibicionistas en la Rivera Oaxaqueña</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Sep 2010 22:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[encueratices]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Escondido]]></category>
		<category><![CDATA[Sur de México]]></category>
		<category><![CDATA[Zipolite]]></category>

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		<description><![CDATA[Porque la vida no es la misma después de haberte asoleado en Zipolite.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llegamos a Puerto Escondido muy temprano y fiel a mi costumbre comencé a odiar la mochila naranja. Como un gran espartano, mi compañero de viaje soportó mis chillidos sobre el peso de la maleta, el hambre de mis tripas y el calor de la costa. Pero como tampoco es un santo, accedió a quedarnos en el primer hotel que encontramos. Por 200 pesitos tuvimos televisión (para ver la inauguración del mundial), toallas limpias y vista al mar.</p>
<p>Me puse el bikini y saqué la revista del estado para encontrar que Zipolite (la playa nudista) está cerca de Huatulco, no de Puerto Escondido. Le comuniqué a mi acompañante el pequeño error de 150 kilómetros que cometí y me miró con cara de mañana-es-el-partido-si-quieres-te-encueras-en-el-cuarto. <em>Ya veremos</em>, dijo. <em>Ya veremos</em>, contesté. Y como las penas con pan son menos, nos fuimos a tragar al Cafecito, en la playa de Zicatela.</p>
<p>
<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/rivera-oaxaca/dscn5398.jpg" title="" class="shutterset_singlepic285" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/285__160x120_dscn5398.jpg" alt="Desayuno en el cafecito" title="Desayuno en el cafecito" />
</a>
Ahí nos dimos cuenta de que estábamos en el lugar correcto: puro guapo y extranjero. En Zicatela hay europeos, gringos, australianos y sudamericanos para elegir; todos andan hipiosos y sin camiseta (algo importante) por lo que el desfile de músculos y tatuajes está a la orden de la pupila. La razón de que haya tanto extranjero buenote, es que son surfers y esa playa, de junio a septiembre, es ideal para tan bello deporte.</p>
<p>Después de tomar algunas fotos a esos valientes y acuáticos jinetes, tomamos un taxi para ir a la Playa Carrizalillo. Las playas en Puerto Escondido están enmarcadas en montañas, por lo que su acceso no es tan sencillo; por eso elegimos a Carrizalillo. Hay que bajar 900 mil escalones para pisar la arena, lo que garantiza la ausencia de niños.</p>

<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/rivera-oaxaca/dscn5421.jpg" title="" class="shutterset_singlepic288" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/288__320x240_dscn5421.jpg" alt="Carrizalillo" title="Carrizalillo" />
</a>

<p style="text-align: center;"><em>Vista desde el escalón 542,157 de bajada a la playa</em></p>
<p>Aunque el mar en esa pequeña bahía es más tranquilo que en Zicatela, es indispensable saber nadar. El mar se vuelve profundo unos pocos metros hacia adentro y tiene corrientes traicioneras que te jalan de los pies, provocando indiscretos panzazos contra la arena. Entonces, sus olas te envuelven y arrastran hasta que la parte inferior del traje de baño queda repleta de esas diminutas piedras color café.</p>
<p>Como toda revolcada, la de Playa Carrizalillo vale 100% la pena. El agua es templada tirándole a caliente y algo que no me esperaba: transparente, muy transparente. Si no fuera por la arena revuelta de las olas, se vería mucho más claro. Confieso que tampoco me esperaba los siete tonos de azul verdoso que alcanza el mar visto a lo lejos. Colores que sólo identificamos con el Caribe están presentes en Puerto Escondido.</p>
<p>Por la noche dimos un romántico paseo por el Adoquinado acompañados de millones de insectos voladores. Nieves, tostadas, tamales, tacos, tlayudas y cervezas fueron los inauguradores del ahora legendario tragazón oaxaqueño 2010.</p>

<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/rivera-oaxaca/dscn5445.jpg" title="" class="shutterset_singlepic290" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/290__320x240_dscn5445.jpg" alt="Adoquinado" title="Adoquinado" />
</a>

<p style="text-align: center;"><em>El adoquinado tiene un cacho de asfalto</em></p>
<p>Al día siguiente y después de ver a la Selección Mexicana perder 1-1 contra Sudáfrica, emprendimos el viaje rumbo a Zipolite. Las instrucciones de la atolondrada vendedora de boletos eran: ir a Pochutla y de ahí tomar un colectivo a la playa de encueratrices. El camión era de segunda y en cada pueblo el conductor tenía la amabilidad de anunciar la parada. Una hora después y ante el grito de Mazunte-Zipolite, descendimos 4 despistados del camión.</p>
<p>-¿Aquí es Pochutla?<br />
-No, no es Pochutla.<br />
-¿Tonces pa’ onde es?<br />
-Pos quién sabe, hay que preguntar.<br />
Preguntamos, nos dijeron que faltaba un poco para Pochutla, pero Zipolite era derecho y en colectivo.<br />
-¿Y ustedes a donde van?<br />
-A Zipolite, ¿y ustedes?<br />
-A Mazunte, es por ahí cerquitas.<br />
-Pues vámonos todos en un taxi.</p>
<p>Detuvimos un taxi y cerramos el trato en 80 pesos por los cuatro. Nuestros compañeros de taxi se quedaron en la playa tortuguera y nosotros nos bajamos hasta la encueradera.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/09/DSCN5473.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1353" title="Zipolite" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/09/DSCN5473-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Zipolite es una playa larga, de olas medianas a grandes y con muy pocas personas… todas ellas vestidas con pantalones y bufanda. ¡Nos estafaron! Fue el pensamiento común de estos viajeros exhibicionistas. Llegamos a una cabañita, donde unos hippies marigüanos nos ofrecieron que comer y beber. Yo, que ya había comenzado con mi chilladera contra el calor y las mochilas naranjas que se cuelgan en los hombros, acepté una salvadora caguama Victoria en lo que mi compañero de viaje iba de exploración en búsqueda de un lugar donde tirarnos al sol y dejar que se quemen las partecitas nunca antes tocadas por los rayos UV.</p>
<p>Casi me había terminado la caguama cuando el explorador espartano regresó con la noticia que después del monte estaba la Playa del Amor. Nuestras maletas se quedaron con los hippies y ascendimos el monte para encontrarnos esto:</p>

<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/rivera-oaxaca/dscn5505.jpg" title="" class="shutterset_singlepic296" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/296__320x240_dscn5505.jpg" alt="Playa del amor" title="Playa del amor" />
</a>

<p style="text-align: center;"><em>The love beach</em></p>
<p>La playa estaba vacía y tenía una palapa donde dejé cámara, dinero y los consejos de mamá de no andar enseñando mis partecitas en público. En pelotas, nos metimos al mar. Hay algunas piedras grandes y el oleaje a veces se intensifica por lo que no hay que distraerse, a menos que quiera uno ser encontrado muerto y encuerado en Japón. Lo bueno de esta situación es que los japoneses están acostumbrados al desnudo.</p>
<p>Son curiosos los sentimientos que se despiertan cuando te quitas la ropa. De la diversión<em> (jijiji andamos en bolingas)</em>, pasé a la libertad <em>(¡¡guaju!!)</em> y por último a la dicha<em> (suspiro)</em>. Esa tarde sentí que no necesitaba nada más. Ninguna toalla tratada con litros de suavitel se comparó con la brisa del mar secando mi cuerpo. Los rayos que calentaron mi piel fueron caricias de un amante tierno. El sonido de las olas contra las rocas y del viento contra la palapa fue la música que el momento necesitaba.</p>
<p>Por eso digo que es dicha lo que se siente al dejar junto con la ropa, el twitter, los libros, los qué dirán, el estoy lonjuda y el ya no me alcanza para ir a Puebla ni para pagarle a Slim.</p>
<p>Conforme avanzó la tarde fue llegando más gente. Una pareja de veinteañeros se escondió tras unas piedras para asolearse en pelotas. Otra de cincuentañeros se refugió en una miniplaya al fondo. Un solitario se la pasó en el mar y cuatro vestidos se dedicaron a decirse cositas románticas al oído a la sombra de la montaña. Bola de fresas. Sólo mi viejo y yo tuvimos la decencia de dejarnos ver como nuestras mamás nos trajeron al mundo, pero con más pelitos y bolitas.</p>
<p>Comenzó a caer el sol cuando nuestras tripas demandaron alimento. Con pesar, volvimos a usar esas odiosas ropas que la sociedad exige y nos dirigimos a Pochutla, para tomar un autobús al paraíso gastronómico y magisterial que es Oaxaca capital.</p>
[[Show as slideshow]]
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		<title>La blanca Mérida arde</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 21:24:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Mérida]]></category>
		<category><![CDATA[Sur de México]]></category>

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		<description><![CDATA[El techo es alto y un tragaluz ilumina la habitación. Un ventilador de madera cuelga en el centro y sus aspas sólo sirven para cortar la luz. Esperando recibir un poco de aire, me acuesto en calzones en la cama superior de la litera. Esas esperanzas son ilusas, los 42°C que hay en la calle de Mérida me han inflamado las córneas y debilitado mis piernas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>1. Bienvenida al infierno</h3>
<p>El techo es alto y un tragaluz ilumina la habitación. Un ventilador de madera cuelga en el centro y sus aspas sólo sirven para cortar la luz. Esperando recibir un poco de aire, me acuesto en calzones en la cama superior de la litera. Esas esperanzas son ilusas, los 42°C que hay en la calle de Mérida me han inflamado las córneas y debilitado mis piernas.</p>
<p>Pero a las tripas les vale madre el calor y tenemos que salir a comer. Nuestro anfitrión nos ha asegurado que “El Tucho” está a 6 cuadras, pero a las 2:30 de la tarde, recorrerlas me parece una misión imposible. Después de un baño, vestido de algodón, sandalias, sombrero y mucho bloqueador, mi adorable acompañante y yo emprendemos la caminata al ansiado oasis.</p>
<p>
<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/merida/DSCN4752.JPG" title="" class="shutterset_singlepic273" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/273__160x120_DSCN4752.JPG" alt="Señalamiento de calle" title="Señalamiento de calle" />
</a>
Por algún pleito existencial con el centro del país, en Yucatán las calles son nombradas con números en vez de héroes. No puedo asegurar que los yucatecos tengan algo en contra de Hidalgo o de Morelos, sólo piensan que con números en las calles, la orientación es más sencilla… excepto para los anuméricos y desubicados como yo. Y es que en vez de ir aumentando -o disminuyendo- numéricamente conforme avanzas, resulta que los pares -o los nones- aumentan hacia el este -o el oeste-. Es decir, al combinar pares y nones con ejes cardinales y sentido de las calles, obtenemos direcciones logarítmicas más o menos así:</p>
<h1 style="text-align: center;">c61 #156 x 50 y 52</h1>
<p>¿Se entiende? Yo sé que no. En realidad no intento explicar lo que ignoro y que me hizo vivir perdida bajo el sol.</p>
<p>Sin calculadora, salimos a la calle. El piso y las paredes irradiaban calor. Conforme nos acercábamos a la Plaza Grande, más gente salía a nuestro paso. Después nos enteramos que todos, absolutamente todos los camiones (llamados colectivos) llegan a algún lugar del centro. Entré a un oxxo y compré una botella de agua salvadora. Doblamos por la 60 con la botella vacía y entramos a una librería que tenía aire acondicionado para tomar fuerzas. Habiendo vencido temporalmente el calor, volvimos a la calle y encontramos al mentado Tucho, un restaurant bar familiar y botanero que incluye variedad.</p>

<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/merida/DSCN4540.JPG" title="" class="shutterset_singlepic259" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/259__320x240_DSCN4540.JPG" alt="Bar "el Tucho"" title="Bar "el Tucho"" />
</a>

<p>Cerveza por favor.  La primera fue para rehidratarme. La segunda para quitar el calor. La tercera para reponer la que acababa de mear y la cuarta para que se resbalaran los papatzules. Los meseros nos veían divertidos; supongo que pocos se zampan en menos de una hora cuatro cervezas, una minimargarita y como seis platos de botanas yucatecas (ahora sólo diré que estaban deliciosas).</p>
<p>Volvimos al hostal a pie, sólo para comprobar que para combatir el calor con cerveza hay que seguir chupando. Volvimos a asomarnos a la calle hasta que el odioso sol se fue. El calor continuaba, pero podía caminar 2 cuadras sin renegar.</p>
<h3>2. A mí me gusta el diablo</h3>
<p>Si por la tarde no quería ni asomarme a la calle, en la noche me di cuenta que Mérida se hizo para caminar. El ayuntamiento lo sabe y ha organizado eventos nocturnos para presumir la música, el romance y los bailes yucatecos. Todos los días hay eventos, pero mi preferido fue la serenata de los jueves en el Parque de Santa Lucía, donde un poeta que habló de su tierra y su gente me conmovió hasta las lágrimas. Mi acompañante que es un hombre insensible y tiene atole en las venas, quería irse, pero yo me negué a mover mis nalgas de ahí y así disfruté de tríos, boleros y bailes de mestizos.</p>
<p>Una parte de de la calle principal -la 60- es cerrada por las noches y los restaurantes instalan mesas en la calle formando animadas terrazas. Música, tragos, cena… caminar por el centro de Mérida de noche es una gozada.</p>

<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/merida/DSCN4790.JPG" title="" class="shutterset_singlepic278" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/278__320x240_DSCN4790.JPG" alt="Centro" title="Centro" />
</a>

<p>Mérida ya no es la ciudad blanca, pero eso no quiere decir que el colorido de su centro la haga fea. Al contrario. Fundada sobre la maya T’ho, su estilo arquitectónico es claramente colonial. Desde el primer cuadro y hasta las calles que llegan al Paseo Montejo (sus Champs Elysees) tienen una arquitectura preciosa y bien cuidada. Del otro lado, el centro está lleno de comercios y parece Tacubaya.</p>
<p>Sin duda, el Paseo Montejo es de presumirse. Las grandes casas de los ricachones henequeneros del siglo pasado imitan las francesas, aunque con un toque mexicano. En algunas ese toque lo proporciona el color rosa mexicano, en otras, las caras indígenas en la fachada. Imperdible en esta avenida es el museo de Antropología, alojado en un palacio lleno de historia maya.</p>
<p>A todos lados que íbamos había basura; algunas coladeras apestan y no hay botes de basura. Mientras la arquitectura es hermosa, el piso de la calle es horrible. El asfalto es gris y tiene mugre pegada. Me avergüenza ser tan queretana, pero no puedo evitar taparme la nariz ante la basura podrida.</p>
<h3>3. Directo al inframundo.</h3>
<p>Las leyendas de doncellas mayas que eran sacrificadas en cenotes sagrados, capturó mi atención desde niña.  La península de Yucatán es hueca y sin ríos superficiales. Sin embargo, una gran cantidad de agua subterránea agrupada en cenotes y ríos que los comunican. Estos pozos de agua dulce eran la entrada al inframundo para los mayas. Se han encontrado calaveras que indican sacrificios humanos.  Siendo sinceros, a mí me gustaría morir en un lugar así de fregón.</p>
<p>
<a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/merida/DSCN4654.JPG" title="" class="shutterset_singlepic268" >
	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/268__160x120_DSCN4654.JPG" alt="Pancha y Wilian" title="Pancha y Wilian" />
</a>
Yo tenía que ir a un cenote, eso no estaba a negociación. El lugar elegido fue Cuzamá, donde hay tres cenotes en los cuales puedes entrar a nadar: Chelentún, Chansinic’ché y Bolonchoojol. Para llegar desde Mérida hay que tomar un colectivo a Cuzamá, un bicitaxi a la entrada y un truck a los cenotes. El truck consiste en un carro de madera jalado por un caballo y sobre rieles de tren. Nuestro conductor del truck se llamaba Wilian y la yegua Pancha. Desde el principio, Panchita era rejega. Ni diciéndole “mividita” se dignaba avanzar. Pero Wilian logró llevarnos a los 3 cenotes.</p>
<p>En los cenotes, el agua es templada y transparente. Todos son hondos y su acceso puede ser difícil.  Es necesario bajar por improvisadas escaleras a un obscuro orificio del salen ecos de agua.  Manos y piernas se aferran a la madera y confían que estén bien clavadas a la pared de roca.  Los ojos apenas y ven, si abajo está el infierno, no hay manera de confirmarlo desde antes.  Por fin, una salvadora plataforma de madera.  Al estar en una caverna, la acústica del cenote es excelente. Hay peces, aves y murciélagos, así como estalactitas y raíces de árboles que cuelgan del techo. El diferente tono de azul que tiene cada uno de los cenotes es sorprendente. ¿Qué minerales intervienen para lograrlo? No lo sé. Igual de impactante es sumergirse con un visor y lograr ver 20 o 25 metros hacia abajo.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/269__320x240_DSCN4658.JPG" alt="Otro cenote" title="Otro cenote" />
</a>

<h3>4. ¿Dónde están los dioses?</h3>
<p>Ir a ver piedras es una visita obligada de turista. Hay gente que lo único que visita en Yucatán es Chichén Itzá. Igual que la pinche foto de la torre Eiffel en facebook, la de la pirámide de Kukulcán es un <em>must do</em>.</p>
<p>Disfrutar un sitio arqueológico no es fácil. Además de leer sobre el tema, yo recomiendo hacerlo con un guía (que no te ponga a aplaudir, ni hable de mafufadas del 2012) e ir antes al museo de Antropología en Mérida. Entender los periodos de la cultura maya, quienes fueron los Itzáes y la influencia tolteca es importante no sólo para apreciar el sitio y sus diferencias con los otros centros Mayas, sino para tener una visión objetiva sobre esta cultura.</p>
<p>Los mayas y la sabiduría que llegaron a adquirir son motivo de los más grandes orgullos de México. Estoy de acuerdo, no niego la majestuosidad de su arquitectura, la precisión de su calendario y de sus matemáticas. Además de eso, me sorprende el comercio que se dio entre las diferentes culturas de Mesoamérica y cómo el populacho maya aguantó -y durante tanto tiempo- a una élite aristocrática.</p>

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</a>

<p>La magia de Chichen Itzá no está en sus pirámides y edificios; está en la gente y las motivaciones que llevaron a construirlo. Ahora esa magia es arruinada por vendedores ambulantes acosadores. Llamados “veinteros” (porque venden todo a 20 pesitos) andan tras los turistas y si cometes la equivocación de siquiera preguntar, un montón de acosadores se acercan. Yo sé que hay pobreza en México y que así se ganan la vida. Pero lo mismo compras en un tianguis en las afuera del sitio arqueológico.</p>
<h3>4. ¡Quien fuera conejito para comerme esa zanahoria!</h3>
<p>
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	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/283__160x120_DSCN4911.JPG" alt="Todos bailan" title="Todos bailan" />
</a>
Me gritó un meridense desde la ventana de su departamento.  El elegante piropo me alagó y me hizo adorar aún más a los que habitan esa hermosa ciudad.  Sí, hace calor. Sí, la gente está loca por vivir en esas temperaturas infernales. Pero todos son amables y alegres. Se nota que disfrutan su ciudad y están orgullosos de su herencia, su cultura y su comida. Su acento es pegajoso y encantador.</p>
<p>No sólo Erwin, el dueño del hostal en que nos quedamos nos trató con afecto.  Está Wilian, que ante la terqueza de Pancha, empujó el truck por la selva.  Cómo olvidar a Don Panchito, el encargado de gritar bombas o al chaparrito moreno y simpático que dirigía los eventos nocturnos.</p>
<p>Chimuelo de los dientes superiores, un señor gordo y sudoroso se acercó mientras comíamos en un restaurant.  Comenzó a hablarnos de su ciudad y a recomendarnos lugares donde ir.  En Querétaro o el DF, le hubiéramos pedido que nos dejara en paz.  Pero una sopa de lima nos hizo aceptar a este extraño como si fuera un viejo amigo…un amigo que nos vendió un tour.</p>
<h3>5. Recomendaciones</h3>
<p><a href="http://www.lacasadeltiodach.com.mx/home.html" target="_blank">1. Hostal La casa del tío Dach</a>:  Erwin hizo de la casa de sus abuelos un hogar.</p>
<p>2. Oficina de Turismo de Mérida: Incluye tours gratis y calendario de eventos de la ciudad.</p>
<p>3. Mercado: Cerca del museo de la ciudad, el atasque de antojitos yucatecos es un deber moral.</p>
<p>4. Museo de Antropología: Visita indispensable antes de ir a ver piedras.</p>
<p>5. Centros botaneros con show: El Tucho y similares garantizan comilona yucateca y cervezas a precios muy razonables.</p>
[[Show as slideshow]]
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		<title>Lagos de moreno</title>
		<link>http://www.nolecuentes.com/lagos-de-moreno/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 01:49:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jigace</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos de Moreno]]></category>

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		<description><![CDATA[Lagos de Moreno es una ciudad colonial  en donde aún se aprecian tradiciones que pocas veces se ven, como las calles adornadas, árboles, bancas y un pequeño río que pasa justo al centro de la ciudad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caminar, pasear, conocer gente. Para mí, hacer un viaje no es sólo para irme a tumbar debajo de una sombrilla a tomarme una cerveza. Para mí, viajar es conocer. Observar a la gente y ver las sutilezas del cambio es algo que se me da. Diferenciar de alguna forma la gente que te rodea habitualmente y la que habita otro lugar es lo que para mí, hace de un viaje la mejor parte.</p>
<p>Simplemente el observar a tu alrededor y ver por ejemplo, los colores de las casas, de las calles, de la ropa de la gente, vamos, hasta el cielo que es el mismo tiene un distinto color. Cada ciudad y lugar son únicos de alguna forma, por su gente, su comida, por su historia.</p>
<p>Hace unas semanas y después de mucho estrés en el trabajo decidí irme a visitar a un amigo que vive en Lagos de Moreno, Jalisco. Ya había estado en una ocasión y sabía que era el lugar perfecto para pasear y despejar la mente. Con un clima casi perfecto y una belleza colonial muy bien conservada, esta pequeña ciudad de los altos de Jalisco es centro importante para algunas industrias, como los cereales Nestlé, entre otras.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/26072010221.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1328" title="26072010221" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/26072010221-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em>Vista desde el templo del calvario</em></p>
<p>Caminar por Lagos de Moreno es una delicia, conocer el “malecón”, que es precisamente eso, como un pequeño paseo a lo largo de un pequeño río que pasa justo al centro de la ciudad. Lleno de árboles y con tradicionales bancas, este lugar es centro de reunión para deportistas, que lo recorren corriendo o trotando, así como de jóvenes parejas, y familias completas. Por las noches, es punto de reunión para irse a alguno de los pequeños bares que se encuentran a su largo, o bien, ¿por qué no? Tomar ahí mismo estacionando su carro. La gente es muy respetuosa, y al parecer esta pequeña comunidad aún no se contagia del desquiciante y rápido modo de vida de las ciudades industriales típicas, como Guadalajara o Monterrey.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000812.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1332" title="Parroquia de la Asunción" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000812-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a><em></em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Parroquia de la Asunción</em></p>
<p>Lagos de Moreno es una ciudad vibrante en donde aún se aprecian las tradiciones que rara vez puedes ver, como las “calles adornadas”. La ciudad está compuesta de un grupo de colonias o barrios, y cada uno, durante julio, celebra las fiestas patronales con puestos de comida típica mexicana, juegos de feria, bendición de animales y similares actividades para la celebración de Ntra. Sra. De la Asunción y Ntra. Sra. Del Refugio.</p>
<p>La Feria se celebró por estos días, y está muy bien diseñado el lugar, cómodo, limpio y amplio, da gusto pasear por ahí con tu michelada de a litro viendo a las guapas mujeres que andan por ahí. Hay lienzo charro, juegos mecánicos, comida típica, y otras actividades.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000800.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1331" title="Vista al malecón" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000800-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a><em></em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Vista al malecón</em></p>
<p>Me la pasé muy bien esos días, la hospitalidad es magnífica, la gente a todo dar, el ambiente de fiesta intenso y súper a gusto para pasar unos días conociendo historia, arquitectura, y claro, como no, tomando una cervecita junto a los buenos amigos.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000820.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1330" title="P1000820" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000820-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a></p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000820.jpg"></a><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000871.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1329" title="P1000871" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000871-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000799.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1333" title="P1000799" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/P1000799-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a></p>
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		<title>Cinco días en Chiapas</title>
		<link>http://www.nolecuentes.com/cinco-dias-en-chiapas/</link>
		<comments>http://www.nolecuentes.com/cinco-dias-en-chiapas/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 04:39:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Chiapas]]></category>
		<category><![CDATA[San Cristóbal de las Casas]]></category>
		<category><![CDATA[Sur de México]]></category>

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		<description><![CDATA[Chiapas me sorprendió y se convirtió en el lugar a Volver; la naturaleza, los colores, la historia y el presente se fusionan en Chiapas provocando una mezcla explosiva que a esta habitante del centro nunca le había tocado presenciar.  Cinco días en Chiapas fueron muy pocos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ver la selva desde la ventana del colectivo me estremeció. Eran las siete de la mañana cuando comenzamos a subir la montaña que nos llevaba del pueblo de Palenque al sitio arqueológico. ¿En verdad existe más verde que el de la selva? ¿Qué color pantone utilizaron los dioses mayas para crearlo? Y el sonido… ¿A qué director de orquesta se le ocurrió?</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/DSCN4941.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1316" title="DSCN4941" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/08/DSCN4941-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>La luz del amanecer se cuela por entre las lianas y las espesas copas de los árboles. Millones de aves despiertan y comienzan a chillar. El agua no quiere abandonar el piso, por lo que la niebla sigue acariciando los troncos torcidos, que enseñándote sus enormes raíces, dejan claro que ese lugar sagrado les pertenece y tienes que respetarlo. El olor a tierra mojada y a pasto recién cortado de Guadalajara se siente tan pequeño en la nariz, apenas una gota de perfume. Al fondo se escucha el agua correr, la imaginas transparente, fresca y pura. Y cuando por fin descubres la pequeña catarata te descalzas para sentir el agua entre tus pies.</p>
<p>Como dije, apenas amanecía y el sitio arqueológico abría hasta las nueve. Esperamos una hora tirados sobre nuestras mochilas soñando con un poquito de café. No hacía frio, pero mi garganta estaba resentida por el puto aire acondicionado del ADO en el que viajamos congelados toda la noche.</p>
<p>Cuando por fin entramos, un niño de acaso 8 años nos ofreció su servicio de guía experto. Con una memorización que haría orgullosa a cualquier monja de escuela primaria, nos contaba que él sabía perfectamente la historia y lo que esconden las paredes de Palenque. Prometía llevarnos a la selva a ver más ruinas; ya que en el sitio arqueológico sólo se muestra el veinte por ciento. Lo interrumpíamos y el cassete se volvía a echar a andar. De su tarifa inicial de 200 pesos, lo rebajó hasta 25. De cualquier manera, nos negamos. Ya dentro del sitio, otros niños casi adolescentes nos dijeron las mismas líneas intentando convencernos de sus servicios. “Entonces verán puras piedras” sentenciaron, cual hechizo chamánico, ante nuestra negativa.</p>
<p>
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	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/243__320x240_DSCN5012.JPG" alt="Selva en Palenque" title="Selva en Palenque" />
</a>
 Las piedras de Palenque son majestuosas. Por su arquitectura, es sencillo adivinar que es de otra época y reinado maya. Hay que recordar que los mayas, más que ser una nación, eran ciudades estado con su propio rey y estructura social. Además como sucede en todos los lugares ruinosos, no todos los edificios son de la misma época.</p>
<p>Una de las ventajas de ser la primera en entrar es que pude tomar fotos fregonas y sin gringos estorbosos. En Palenque aún te permiten subir a las pirámides, lo cual me emocionó y trepé cual changuito&#8230; las tres primeras nada más. También te permiten entrar en ellas; hay una tumba en el Templo de las Inscripciones. Como en tiempos del soberano que ahí fue enterrado, su interior sigue húmedo aunque las joyas del rey ya no están.</p>
<p>El Palacio, más que ser una pirámide, parece una enorme residencia con patios y recámaras a la orilla de un pequeño río; detrás del cual existen más pirámides y templos de diferentes épocas y estilos. Palenque no se ha librado de tanta estupidez esotérica que rodea a los mayas y es tristemente célebre por un “astronauta” dentro de un grabado. Me estoy mordiendo los dedos para no desviarme del tema, por lo que ahora solo diré: bola de imbéciles.</p>
<p>Cuando terminamos el recorrido por el sitio arqueológico aún era temprano, pero por la duración y frecuencia de los autobuses a San Cristóbal, decidimos dejar las cascadas de Agua Azul y Misol-Ha para otra ocasión. En ese momento del viaje, Guatemala también se quedó pa’ después. Nos curamos la tristeza con tamales de chipilín y un tascalate bien frío.</p>
<p>La selva cambió a bosque en un pestañeo. En realidad fueron un par de horas en las que dormí. Desperté congelada, mocosa y un poco mareada. El autobús se movía como juego mecánico celayense y me azotaba contra la ventana y contra mi compañero de viaje.</p>
<p>Yo estaba ansiosa por llegar y alargaba mi cuello después de cada curva, intentando ver un pueblito pintorezco en medio del bosque. Por fin, un destacamento militar y unos espectaculares de Soriana (¿o de la Comer? qué importa) me avisaron que ya estábamos por llegar; el cierre de una de las entradas por los maestros lo confirmaron, habíamos llegado a San Cristóbal de las Casas.</p>
<p>El autobús le dio la vuelta a la manifestación y entramos por otro lado de la ciudad. Y es que San Cristóbal es grande; en algún lugar de mi mente lo tenía catalogado como un pueblo y no lo es. Alguien debería avisarle al gobierno que lo tiene en la lista de “pueblos mágicos”</p>
<p>Esa noche cenamos unas deliciosas empanadas con café y nos encerramos a dormir. Yo no quería saber del mundo ni de las maravillas chiapanecas. Me drogué con antigripales y dormí. A la mañana siguiente, yo no albergaba muchas esperanzas sobre el lugar; en uno de los mapas había publicidad de Burger King y Wings Army. ¿No que muy pueblo mágico? Pero pues ya estaba ahí, a conocer.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/245__320x240_DSCN5072.JPG" alt="Andador en San Cristóbal" title="Andador en San Cristóbal" />
</a>

<p>San Cristóbal huele a bosque y en la noche a madera quemada. Por la mañana, las nubes se quedan en las faldas de los cerros y los descubren hasta que sale el sol. Para los turistas, existen dos andadores principales: el de Guadalupe y el de Santo Domingo. Sobre un piso adoquinado, se levantan casas de colores fuertes que van desde el amarillo, azul, verde y hasta rosa mexicano y que albergan tiendas, cafeterías, comercios y bares atendidos por mestizos y extranjeros principalmente. Los indígenas venden en las calles y en las plazas, aunque las cooperativas zapatistas tienen algunos establecimientos en este andador.</p>
<p>Tomar café se convirtió en una necesidad básica y entramos a una tienda muy curiosita atendida por una queretana que nos contó del encanto de la ciudad. De cómo mucha gente había llegado a San Cristobal de visita y terminaron quedándose algunos meses a vivir, ella incluida. Que la ciudad tiene algo especial: ambiente, magia, cultura, clima, arquitectura colonial… todo eso y más.</p>
<p>Me asombró la cantidad de extranjeros que caminan en esa zona; podría jurar que son más de la mitad y que muchos no son turistas: caminan y se saludan entre ellos alternando su idioma con el español. Andan hippiosos, sin brassiere, usan rastas, sandalias y van acompañados de sus perros o bicicletas en mano. En su mayoría jóvenes, son de esos europeos aficionados al izquierdismo que no es posible ejercer en el primer mundo.</p>
<p>Las casas del pueblo tienen techo de teja color tejado y en todas las calles hay consignas izquierdosas pintadas en las paredes. Me llamó la atención el barrio de mexicanos, llamado así porque viven… pues mexicanos. Con esto es posible darse cuenta la composición étnica de la ciudad.</p>
<p>En Chiapas hay varios grupos indígenas y, por la vestimenta de las mujeres, es posible saber a qué grupo pertenecen. Lo que creí era una falda para frío, era en realidad, de otra etnia (chamulas, tzotziles y tzeltales). Por los andadores y sobre todo, acercándose a la Plaza Mayor, las mujeres indígenas caminan en pares o tríos con 3 o 5 niños detrás de ellas. Con un “compra, compra” ofrecen sus artesanías que van desde muñequitos de lana, hasta cinturones o collares. Los niños te ofrecen animalitos de barro.</p>
<p>Mi única queja sobre San Cristóbal es que no encontré un lugar de comida chiapaneca además del café. Sí, la pasta, tapas y tacos del<em>bicitaco</em> estaban ricos, pero yo quería tragar algo autóctono.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/251__320x240_DSCN5190.JPG" alt="Cañón del sumidero" title="Cañón del sumidero" />
</a>

<p>Mi tragonería fue calmada hasta Chiapa de Corzo, el pueblo que está junto al río Grijalva y, donde gracias a la presa, podemos disfrutar en una apacible lancha el Cañón del Sumidero, con paredes que llegan al kilómetro de alto. En esa reserva encontramos monos, cocodrilos, pelícanos, cotorritas, zopilotes y quién sabe cuánto animal más. El recorrido dura una hora más o menos. El guía ayuda a ubicar a los animales y habla sobre la importancia de esta reserva ecológica para el lugar.</p>
<p>De vuelta a Chiapa de Corzo, además de tragar, conocimos el mercado, la iglesia y la plaza que tiene un quiosco en forma de corona española y una ceiba sagrada.</p>
<p>Chiapas me sorprendió y se convirtió en El Lugar A Volver; la naturaleza, los colores, la historia y el presente se fusionan en Chiapas provocando una mezcla explosiva que a esta habitante del centro nunca le había tocado presenciar.  Cinco días en Chiapas fueron muy pocos.</p>
[[Show as slideshow]]
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