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	<title>No le cuentes a mi madre &#187; Imperdible</title>
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	<description>Crónicas de viaje</description>
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		<title>La blanca Mérida arde</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 21:24:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Mérida]]></category>
		<category><![CDATA[Sur de México]]></category>

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		<description><![CDATA[El techo es alto y un tragaluz ilumina la habitación. Un ventilador de madera cuelga en el centro y sus aspas sólo sirven para cortar la luz. Esperando recibir un poco de aire, me acuesto en calzones en la cama superior de la litera. Esas esperanzas son ilusas, los 42°C que hay en la calle de Mérida me han inflamado las córneas y debilitado mis piernas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>1. Bienvenida al infierno</h3>
<p>El techo es alto y un tragaluz ilumina la habitación. Un ventilador de madera cuelga en el centro y sus aspas sólo sirven para cortar la luz. Esperando recibir un poco de aire, me acuesto en calzones en la cama superior de la litera. Esas esperanzas son ilusas, los 42°C que hay en la calle de Mérida me han inflamado las córneas y debilitado mis piernas.</p>
<p>Pero a las tripas les vale madre el calor y tenemos que salir a comer. Nuestro anfitrión nos ha asegurado que “El Tucho” está a 6 cuadras, pero a las 2:30 de la tarde, recorrerlas me parece una misión imposible. Después de un baño, vestido de algodón, sandalias, sombrero y mucho bloqueador, mi adorable acompañante y yo emprendemos la caminata al ansiado oasis.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/273__160x120_DSCN4752.JPG" alt="Señalamiento de calle" title="Señalamiento de calle" />
</a>
Por algún pleito existencial con el centro del país, en Yucatán las calles son nombradas con números en vez de héroes. No puedo asegurar que los yucatecos tengan algo en contra de Hidalgo o de Morelos, sólo piensan que con números en las calles, la orientación es más sencilla… excepto para los anuméricos y desubicados como yo. Y es que en vez de ir aumentando -o disminuyendo- numéricamente conforme avanzas, resulta que los pares -o los nones- aumentan hacia el este -o el oeste-. Es decir, al combinar pares y nones con ejes cardinales y sentido de las calles, obtenemos direcciones logarítmicas más o menos así:</p>
<h1 style="text-align: center;">c61 #156 x 50 y 52</h1>
<p>¿Se entiende? Yo sé que no. En realidad no intento explicar lo que ignoro y que me hizo vivir perdida bajo el sol.</p>
<p>Sin calculadora, salimos a la calle. El piso y las paredes irradiaban calor. Conforme nos acercábamos a la Plaza Grande, más gente salía a nuestro paso. Después nos enteramos que todos, absolutamente todos los camiones (llamados colectivos) llegan a algún lugar del centro. Entré a un oxxo y compré una botella de agua salvadora. Doblamos por la 60 con la botella vacía y entramos a una librería que tenía aire acondicionado para tomar fuerzas. Habiendo vencido temporalmente el calor, volvimos a la calle y encontramos al mentado Tucho, un restaurant bar familiar y botanero que incluye variedad.</p>
<p>
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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/259__320x240_DSCN4540.JPG" alt="Bar "el Tucho"" title="Bar "el Tucho"" />
</a>

<p>Cerveza por favor.  La primera fue para rehidratarme. La segunda para quitar el calor. La tercera para reponer la que acababa de mear y la cuarta para que se resbalaran los papatzules. Los meseros nos veían divertidos; supongo que pocos se zampan en menos de una hora cuatro cervezas, una minimargarita y como seis platos de botanas yucatecas (ahora sólo diré que estaban deliciosas).</p>
<p>Volvimos al hostal a pie, sólo para comprobar que para combatir el calor con cerveza hay que seguir chupando. Volvimos a asomarnos a la calle hasta que el odioso sol se fue. El calor continuaba, pero podía caminar 2 cuadras sin renegar.</p>
<h3>2. A mí me gusta el diablo</h3>
<p>Si por la tarde no quería ni asomarme a la calle, en la noche me di cuenta que Mérida se hizo para caminar. El ayuntamiento lo sabe y ha organizado eventos nocturnos para presumir la música, el romance y los bailes yucatecos. Todos los días hay eventos, pero mi preferido fue la serenata de los jueves en el Parque de Santa Lucía, donde un poeta que habló de su tierra y su gente me conmovió hasta las lágrimas. Mi acompañante que es un hombre insensible y tiene atole en las venas, quería irse, pero yo me negué a mover mis nalgas de ahí y así disfruté de tríos, boleros y bailes de mestizos.</p>
<p>Una parte de de la calle principal -la 60- es cerrada por las noches y los restaurantes instalan mesas en la calle formando animadas terrazas. Música, tragos, cena… caminar por el centro de Mérida de noche es una gozada.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/278__320x240_DSCN4790.JPG" alt="Centro" title="Centro" />
</a>

<p>Mérida ya no es la ciudad blanca, pero eso no quiere decir que el colorido de su centro la haga fea. Al contrario. Fundada sobre la maya T’ho, su estilo arquitectónico es claramente colonial. Desde el primer cuadro y hasta las calles que llegan al Paseo Montejo (sus Champs Elysees) tienen una arquitectura preciosa y bien cuidada. Del otro lado, el centro está lleno de comercios y parece Tacubaya.</p>
<p>Sin duda, el Paseo Montejo es de presumirse. Las grandes casas de los ricachones henequeneros del siglo pasado imitan las francesas, aunque con un toque mexicano. En algunas ese toque lo proporciona el color rosa mexicano, en otras, las caras indígenas en la fachada. Imperdible en esta avenida es el museo de Antropología, alojado en un palacio lleno de historia maya.</p>
<p>A todos lados que íbamos había basura; algunas coladeras apestan y no hay botes de basura. Mientras la arquitectura es hermosa, el piso de la calle es horrible. El asfalto es gris y tiene mugre pegada. Me avergüenza ser tan queretana, pero no puedo evitar taparme la nariz ante la basura podrida.</p>
<h3>3. Directo al inframundo.</h3>
<p>Las leyendas de doncellas mayas que eran sacrificadas en cenotes sagrados, capturó mi atención desde niña.  La península de Yucatán es hueca y sin ríos superficiales. Sin embargo, una gran cantidad de agua subterránea agrupada en cenotes y ríos que los comunican. Estos pozos de agua dulce eran la entrada al inframundo para los mayas. Se han encontrado calaveras que indican sacrificios humanos.  Siendo sinceros, a mí me gustaría morir en un lugar así de fregón.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/268__160x120_DSCN4654.JPG" alt="Pancha y Wilian" title="Pancha y Wilian" />
</a>
Yo tenía que ir a un cenote, eso no estaba a negociación. El lugar elegido fue Cuzamá, donde hay tres cenotes en los cuales puedes entrar a nadar: Chelentún, Chansinic’ché y Bolonchoojol. Para llegar desde Mérida hay que tomar un colectivo a Cuzamá, un bicitaxi a la entrada y un truck a los cenotes. El truck consiste en un carro de madera jalado por un caballo y sobre rieles de tren. Nuestro conductor del truck se llamaba Wilian y la yegua Pancha. Desde el principio, Panchita era rejega. Ni diciéndole “mividita” se dignaba avanzar. Pero Wilian logró llevarnos a los 3 cenotes.</p>
<p>En los cenotes, el agua es templada y transparente. Todos son hondos y su acceso puede ser difícil.  Es necesario bajar por improvisadas escaleras a un obscuro orificio del salen ecos de agua.  Manos y piernas se aferran a la madera y confían que estén bien clavadas a la pared de roca.  Los ojos apenas y ven, si abajo está el infierno, no hay manera de confirmarlo desde antes.  Por fin, una salvadora plataforma de madera.  Al estar en una caverna, la acústica del cenote es excelente. Hay peces, aves y murciélagos, así como estalactitas y raíces de árboles que cuelgan del techo. El diferente tono de azul que tiene cada uno de los cenotes es sorprendente. ¿Qué minerales intervienen para lograrlo? No lo sé. Igual de impactante es sumergirse con un visor y lograr ver 20 o 25 metros hacia abajo.</p>
<p>
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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/269__320x240_DSCN4658.JPG" alt="Otro cenote" title="Otro cenote" />
</a>

<h3>4. ¿Dónde están los dioses?</h3>
<p>Ir a ver piedras es una visita obligada de turista. Hay gente que lo único que visita en Yucatán es Chichén Itzá. Igual que la pinche foto de la torre Eiffel en facebook, la de la pirámide de Kukulcán es un <em>must do</em>.</p>
<p>Disfrutar un sitio arqueológico no es fácil. Además de leer sobre el tema, yo recomiendo hacerlo con un guía (que no te ponga a aplaudir, ni hable de mafufadas del 2012) e ir antes al museo de Antropología en Mérida. Entender los periodos de la cultura maya, quienes fueron los Itzáes y la influencia tolteca es importante no sólo para apreciar el sitio y sus diferencias con los otros centros Mayas, sino para tener una visión objetiva sobre esta cultura.</p>
<p>Los mayas y la sabiduría que llegaron a adquirir son motivo de los más grandes orgullos de México. Estoy de acuerdo, no niego la majestuosidad de su arquitectura, la precisión de su calendario y de sus matemáticas. Además de eso, me sorprende el comercio que se dio entre las diferentes culturas de Mesoamérica y cómo el populacho maya aguantó -y durante tanto tiempo- a una élite aristocrática.</p>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-center" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/281__320x240_DSCN4863.JPG" alt="Chichen Itzá" title="Chichen Itzá" />
</a>

<p>La magia de Chichen Itzá no está en sus pirámides y edificios; está en la gente y las motivaciones que llevaron a construirlo. Ahora esa magia es arruinada por vendedores ambulantes acosadores. Llamados “veinteros” (porque venden todo a 20 pesitos) andan tras los turistas y si cometes la equivocación de siquiera preguntar, un montón de acosadores se acercan. Yo sé que hay pobreza en México y que así se ganan la vida. Pero lo mismo compras en un tianguis en las afuera del sitio arqueológico.</p>
<h3>4. ¡Quien fuera conejito para comerme esa zanahoria!</h3>

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	<img class="ngg-singlepic ngg-left" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/gallery/cache/283__160x120_DSCN4911.JPG" alt="Todos bailan" title="Todos bailan" />
</a>
Me gritó un meridense desde la ventana de su departamento.  El elegante piropo me alagó y me hizo adorar aún más a los que habitan esa hermosa ciudad.  Sí, hace calor. Sí, la gente está loca por vivir en esas temperaturas infernales. Pero todos son amables y alegres. Se nota que disfrutan su ciudad y están orgullosos de su herencia, su cultura y su comida. Su acento es pegajoso y encantador.</p>
<p>No sólo Erwin, el dueño del hostal en que nos quedamos nos trató con afecto.  Está Wilian, que ante la terqueza de Pancha, empujó el truck por la selva.  Cómo olvidar a Don Panchito, el encargado de gritar bombas o al chaparrito moreno y simpático que dirigía los eventos nocturnos.</p>
<p>Chimuelo de los dientes superiores, un señor gordo y sudoroso se acercó mientras comíamos en un restaurant.  Comenzó a hablarnos de su ciudad y a recomendarnos lugares donde ir.  En Querétaro o el DF, le hubiéramos pedido que nos dejara en paz.  Pero una sopa de lima nos hizo aceptar a este extraño como si fuera un viejo amigo…un amigo que nos vendió un tour.</p>
<h3>5. Recomendaciones</h3>
<p><a href="http://www.lacasadeltiodach.com.mx/home.html" target="_blank">1. Hostal La casa del tío Dach</a>:  Erwin hizo de la casa de sus abuelos un hogar.</p>
<p>2. Oficina de Turismo de Mérida: Incluye tours gratis y calendario de eventos de la ciudad.</p>
<p>3. Mercado: Cerca del museo de la ciudad, el atasque de antojitos yucatecos es un deber moral.</p>
<p>4. Museo de Antropología: Visita indispensable antes de ir a ver piedras.</p>
<p>5. Centros botaneros con show: El Tucho y similares garantizan comilona yucateca y cervezas a precios muy razonables.</p>
<p>[[Show as slideshow]]
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		<title>La gravedad en Holbox</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 00:14:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rox</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[mar Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Playas]]></category>
		<category><![CDATA[Quintana Roo]]></category>

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		<description><![CDATA[Situada en el caribe mexicano, Holbox es una isla de calles tranquilas y gente cálida. También es un hoyo negro que te jala a su centro y te crea una realidad paralela en la que los problemas, las dudas existenciales, las prisas y las actualizaciones de twitter no existen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1296" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4458.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1296" title="Holbox" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4458-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Holbox</p></div>
<p>Todos sabemos las maravillas del mar Caribe: aguas transparentes y finísima arena blanca. Sin grandes olas y de temperatura templada, esa gran alberca es la delicia de todos. Entonces, ¿Que tiene Holbox que no tengan otros lugares del Caribe? Los lugareños dicen que es magia. Su nombre maya significa “hoyo negro” y es que -según ellos- cuando en el continente hay lluvia, en la isla el sol abarca todo. Cuentan que los mayas perseguidos por la guerra de las castas se refugiaron en la isla, y que a diferencia de las otras islas famosas de Quintana Roo; Chetumal e Isla mujeres, Holbox no ha caído en la tentación de los grandes hoteles para turistas y se niega a poner en riesgo sus recursos naturales y animales, que incluyen al tiburón ballena, flamingos y demás variedad de aves.</p>
<p>Yo les puedo hablar de <em>Motorcito</em>, que con una sonrisa tímida me ofreció una cabaña en renta cuando aún no salía de Cancún. Que carga con su biblia, es moreno, regordete y con ojos negros de pestañas rizadas. Aunque las canas ya aparecen en su pelo chino, la cara de niño no se le quita.</p>
<p>La cabaña resultó un hogar muy parecido al que construyó la adolescente parejita de “la laguna azul”. Su techo de palma mantenía el lugar fresco y una cama con velo protege del ataque de los mosquitos. De sus coloridas paredes cuelga una hamaca que te llama a dormir, leer o simplemente disfrutar.</p>
<div id="attachment_1298" class="wp-caption alignright" style="width: 160px"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4425.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1298" title="Cabañas" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4425-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Cabañas</p></div>
<p>Las calles en Holbox no están pavimentadas, así que no hay calor desde el piso. El pueblo es pequeño pero si te da flojera caminarlo, es posible rentar bicicletas o carritos de golf, medios de transporte que utilizan los lugareños ya que no hay coches y mucho menos autobuses. La mayoría de las casas son de madera y están pintadas de colores vivos y con techos de palma.</p>
<p>Rodeando a la plaza principal está la iglesia, el ayuntamiento y un sinfín de restaurantes que ofrecen desde comida mexicana, italiana, tacos, mariscos y por supuesto, pizza de langosta (¿de qué más?).</p>
<p>La gente es alegre, amable y casi todos tienen perros chaparros. De dos a tres por casa, en su mayoría son mestizos, están bien alimentados. Los perros andan por las calles como si les pertenecieran y saben el camino al mar para meterse a refrescar.</p>
<p>Es sencillo enamorarse de Holbox.  Algunos extranjeros lo hicieron y se quedaron a vivir ahí. Como un italiano, que compró un carrito de crepas y con eso se mantiene. O los sudamericanos, que hacen collares y pulseras de hippies ayudan a los niños de la isla en los eventos escolares.  Confieso que yo también fantaseé con vivir ahí y poner una librería de viejo.</p>
<div id="attachment_1297" class="wp-caption aligncenter" style="width: 160px"><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4383.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1297" title="Plaza Principal" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/DSCN4383-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Plaza Principal</p></div>
<p>La isla es un digno ejemplo de cómo mezclar exitosamente conservación natural y turismo: no hay dinero que valga la destrucción de sus recursos naturales y ellos lo saben.  Sus tours para nadar con tiburones ballena (de mayo a octubre) son controlados por ellos mismos y están conscientes del respeto a estos peces.  Existe otro tour para ver aves y flamigos, pero sólo de lejitos y desde un malecón por respeto a la vida silvestre.</p>
<p>Estoy de acuerdo con los <em>holboxianos</em>: la isla tiene algo especial. Y no es por el mar, por la tranquilidad en sus calles o por la calidez de su gente. Es por ese hoyo negro que te jala a su centro y crea una realidad paralela en la que los problemas, las dudas existenciales, las prisas y las actualizaciones de twitter no existen.</p>
[[Show as slideshow]]
<p><span id="more-1294"></span></p>
<p><strong>Cómo llegar a Holbox</strong></p>
<p>En autobús: Desde Cancún, tomar un autobús con destino a Chiquilá. De ahí, un ferry cruza a la isla. Sólo hay un autobús al día por cada línea de transporte de Cancún, por lo que es importante verificar la hora de salida en la estación.  El recorrido dura tres horas y media y, aunque el autobús es de segunda y se detiene en varios pueblos de Quintana Roo, el recorrido no es pesado y la vista preciosa.</p>
<p>En auto: Tomar la carretera con destino a Chiquilá.  El auto no llega a la isla, por lo que hay que dejarlo en alguno de los estacionamientos del pueblo y cruzar en Ferry. Desde Cancún, siga la Carretera Federal 180 hacia el oeste, alrededor de 150 km hasta Nuevo Xcan, luego dirigirse hacia el norte otros 100 km hasta Chiquilá .</p>
<p><strong>Recursos en Internet:</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.facebook.com/#!/pages/Holbox-Mexico/193688971917?v=wall" target="_blank">Página en Facebook</a></li>
<li><a href="http://www.holboxtravel.com.mx/" target="_blank">Holbox Travel.com</a></li>
<li><a href="http://www.holbox.caribemexicano.com/" target="_blank">Holbox en caribemexicano.com</a></li>
</ul>
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		<title>La Feria de las Culturas Amigas</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 02:18:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Controlzape</dc:creator>
				<category><![CDATA[Imperdible]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[chilangolandia]]></category>
		<category><![CDATA[comida]]></category>
		<category><![CDATA[Tragadera]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi mamá solía decirme "no comas en la calle". No le hice caso y ahora parezco alma en pena. Entérense porqué.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas01.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1279" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas01-300x225.jpg" alt="feriaculturas01" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Sí uds, avezados lectores, han tenido oportunidad de recorrer recientemente Paseo de la Reforma, entre la Columna de la Independencia (el ángel pues -aunque siendo estrictos es una victoria alada no un vulgar ángel con tetas-) y la Torre Mayor, quizá hayan visto, en los andadores, a la hora de la comida, a un señor de las siguientes características.</p>
<p>Mirada perdida, ojeras hasta el cuello, gestos erráticos y andar de búsqueda desesperada. A su lamentable imagen, hay que añadir un desfiguro: cada tanto se detiene, olfatea el aire, se pone de rodillas y comienza a lamer el suelo. Luego se levanta, echa un suspiro de hondísima desesperación y continúa su zigzag.</p>
<p>Si se encuentran a ese individuo, no se espanten. Es estrafalario pero inofensivo y está buscando migajas. ¿Que cómo sé eso? Pues porque ese fulano soy yo. ¿Que cómo fue que llegué a ese estado? Muy sencillo. Así me dejó la Feria de las Culturas Amigas.</p>
<p>Un día, hace un mes, salí de la oficina, dí 10 pasos hacia Reforma y ví los armazones de unos stands. Altos, forrados de banderas y en la cima de cada uno, el nombre del país participante.</p>
<p>Leí &#8220;Líbano&#8221; en uno de ellos y comencé a salivar pensando en tabule.</p>
<p>La Feria de las Culturas Amigas es un evento anual (este que recién pasó era su 2da edición) y consiste en rellenar los puestos que ya mencioné con oriundos de los países expositores, y estos, a su vez rellenan el espacio sobrante del puesto que el GDF les asignó con vendimia de sus lugares de origen. Y comida, mucha comida.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas02.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1280" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas02-300x225.jpg" alt="feriaculturas02" width="300" height="225" /></a></p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas03.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1281" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/feriaculturas03-300x225.jpg" alt="feriaculturas03" width="300" height="225" /></a></p>
<p>La feria la inauguraron un viernes y durante casi todos los días de las siguientes tres semanas me apersoné en distintos puestos para armar mi plato de comida del día. Así servido, me sentaba ante la fuente de la diana, en la banca noroeste de la glorieta. De esa manera, mientras comía delicioso, satisfacía mi agalmatofilia contemplando las nalgas de la diana y era yo una de las personas más felices del planeta.</p>
<p>Quien tuviera alguna deformidad mental que le impidiera comer platillos con nombre de albur se perdió la mitad de la mejor gastronomía que ofrecía la feria. Comí platano relleno de carne hondureño, carne en vara venezolana, tabule y pay de datil libanés, té de manzana y doner kebab turco, pan de jengibre coreano, banderillas de pulpo japonesas, arrachera y alfajores argentinos, strudel y pan de zarzamora alemán, quiche francés, jamón serrano y pinchos de chorizo español, pan de cebolla y jitomate deshidratado italiano, arepas colombianas, choripanes argentinos y uruguayos, empanadas paraguayas y agua de chicha con piña panameña.</p>
<p>Los precios en algunos puestos eran razonables y en otros lo que le daban a uno era desproporcionado a lo que pagaba (¿dos rebanadas al punto de la transparencia de jamón serrano por 30 pesos en un pan embarrado de jitomate?), pero casi todo lo que probé, caro o no, estaba muy sabroso.</p>
<p>Seguramente muchos de estos platillos que he mencionado los pueden hallar en su restaurante español, aleman, turco, libanés, italiano, francés, venezolano, coreano, japonés, argentino, etcétera favorito, pero la razón por la que la feria rifaba era la diversidad. Y como en muchas otras cosas la variedad es lo que hace la diferencia.</p>
<p>Además de los changarros por país, los organizadores de la feria pusieron debajo de unas carpas, exposiciones de fotografías para que el público se enterara de aspectos cotidianos y contemporáneos de los países participantes. En ese marco yo me enteré de la existencia de la asombrosa tradición de narrativa oral lemka.</p>
<p><a href="http://www.lemko.org/">Los lemkos</a>, amigos y vecinos, son unos habitantes antiguos de Europa Oriental, más específicamente de los Cárpatos. En la actualidad, entre guerras y movimientos demográficos, los lemkos se han luído entre Ucranianos y Polacos. No obstante, hay un esfuerzo por rescatar la herencia cultural y el idioma. Uno de esos aspectos de herencia cultural consiste en su tradición oral que es genial. A continuación pongo el fragmento de un cuento lemko de los que estaban expuestos y su correspondiente ilustración.</p>
<blockquote><p>Érase una vez un muchacho llamado Juan que como andaba con un bastón de metal que pesaba 3 kilos, lo llamaban Juan de Hierro. Tenía tanta fuerza que con su bastón cortaba los árboles, mataba a los animales y al aventarlo para arriba agujereaba las nubes y de ellas caía la lluvia a cántaros. Teniendo una fuerza tan grande no quería trabajar en la granja de su padre y decidió irse a recorrer el mundo.</p>
<p>Cuando iba una vez por el bosque encontró a otro hombre que arrastraba a los abetos y de ellos hacía cuerdas  y le dijo:</p>
<p>- Como eres tan fuerte ven conmigo, a lo mejor me harás falta.</p>
<p>Siguieron los dos y de repente vieron a un tercer hombre que arrancaba los árboles con todo y raíces y hacía de ellos cestos.</p>
<p>- Parece &#8211; dijo Juan de Hierro &#8211; que tú eres muy fuerte. Si quieres puedes venir con nosotros.</p>
<p>En el bosque los cogió la noche. Hicieron una hoguera, asaron los animales que Juan de Hierro había matado con su bastón, se acostaron a dormir y vieron como de repente una gran piedra se levantó y cayó otra vez. Al día siguiente por la mañana, Juan de Hierro vio que bajo la piedra había un hoyo profundo. Entonces le mandó hacer una cuerda larga al hombre que de los abetos hacía cuerdas y al otro, que de los árboles hacía cestos le mandó hacer un cesto grande.</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/juandehierro.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1283" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/juandehierro-225x300.jpg" alt="juandehierro" width="225" height="300" /></a></p></blockquote>
<p>Había pues, comida y cuentos lemkos y además, cine.  Los organizadores de la feria se pusieron de acuerdo con gente del IMSS y consiguieron que éstas prestaran el auditorio de su edificio de Reforma para proyectar películas extranjeras. De esas nomás ví los títulos por que, ni modo, las funciones se exhibían en horarios que coincidían con los de mi chamba, pero espero que varios hayan aprovechado la entrada libre para ver cine de otras latitudes.</p>
<p>Y bueno, ahora ya saben porqué ando como novio abandonado desde que se fue la feria.</p>
<p>Va a ser un año largo.</p>
<p>pd1. Ya que mencioné al edificio del IMSS, me acordé de otra carpa que pusieron enfrente. Esta era para albergar un escenario donde pude ver a alguien recitar el Corán; a unos, pegar brincos de capoera, y a otros, bailar danzón y tango.</p>
<p>pd2. El platillo que más veces comí fue el siguiente:</p>
<p><a href="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/platovenezuela.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1284" src="http://www.nolecuentes.com/wp-content/uploads/2010/06/platovenezuela-300x225.jpg" alt="platovenezuela" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Costilla, choripan, carne de res y de cerdo ensartada en vara y cocinada a las brazas, acompañada de salsa de pico de gallo, papa cocida y queso amargo. Una maravilla que indigestaría hasta a Pedro Picapiedra pero que lo vale. Mi papá, que fue un día de visita a la feria, platicó con la esposa del venezolano que preparaba la carne. Se enteró que es de los que van a escoger al rastro el corte para que los carniceros mexicanos no se lo arruinen separando los distintos tejidos y queriendo hacer filete todo lo que se encuentran. Es el puesto que más extraño, snif.</p>
<p>pd3. Una compañera de chamba y yo estamos pensando poner en unas playeras XL la siguiente frase: &#8220;Yo sobreviví a la Feria de las Culturas Amigas, nomás tuve que cambiar de guardarropa&#8221;. Ahí avisen si quieren alguna.</p>
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